Algunos apuntes sobre por qué a este Junior le cuesta tanto ganar en casa

Sin pretensiones de tener la verdad, nuestra apreciación del juego, desde lo que vemos cómo aficionados en la tribuna es la siguiente:

Para ganar los jugadores deben estar en un alto nivel competitivo. En competiciones y partidos definitivos se requiere aportar un plus que en Junior no aparece. Esto úlimo solo se observa actualmente en Marlon Piedrahíta que aporta defensivamente y en la salida del equipo por derecha.

Hay que ganar los duelos individuales y eso no se viene dando. Hay que también tener más malicia en el juego y a veces hasta hacerse respetar y temer del rival. Junior es de una limpieza en el juego que raya a veces en la ingenuidad. Al término del primer tiempo todo Boca presionó al equipo arbitral y solo Teo se acercó. Para la reanudación del segundo tiempo Junior dio ventaja saliendo tarde y de nuevo Boca rodeó y le habló al árbitro, que a partir de ahí y en todo el segundo tiempo no sancionó ninguna falta contra los hombres de Junior pero si cualquier pequeño roce contra los xeneises.

Esta última crítica cabe también a las barras. Los equipos contrarios y la terna arbitral no se sienten presionados. Hacen y deshacen a su antojo mientras las barras, da la impresión que con los ojos cerrados cantan y cantan y no se entiende porque entre ellas compiten y no se complementan. Barranquilla fue una plaza temible para árbitros y rivales y eso se perdió. No es posible que ni en los himnos las barras dejen de cantar cada una por su lado y como sino hubiese una causa común: El equipo. Hay que alentar a los jugadores pero también hacer que los rivales y árbitros no se sientan jugando a gusto.

Junior se ve frágil defensivamente y en labores de recuperación porque toda la tarea de quitarle el balón al contrario recae en Pico y Cantillo y salvo Chará, en ocasiones, hay poca solidaridad y constancia en el regreso de los hombres de arriba en funciones defensivas, lo que facilita que el rival le haga doblajes a nuestros volantes de primera línea y cueste tanto recuperar el balón.

El equipo se parte. Hay muchas distancias entre líneas y por eso casi siempre los rebotes se pierden y terminan de nuevo los balones en control del rival, al que se le vuelve a armar para atacarnos.

El equipo debería ser más compacto, tanto en funciones defensivas como en el desdoble ofensivo.

No se siente o evidencia que el equipo trabaje variables. La salida se vuelve repetitiva y previsible. Cualquier equipo que apriete a Junior en su propio terreno y en salida lo complica.

Igualmente no se ven variables ofensivas. El equipo exagera en el transporte y tenencia del balón y laterializa en exceso. Es muy horizontal y poco vertical en su juego. Se quiere entrar al arco rival tocando y pocos jugadores se atreven a ensayar la media distancia, que puede ser un recurso para definir partidos y defensas cerradas. Por ejemplo, hoy Cantillo sobre el final del partido, al borde del área y con ángulo para rematar, en lugar de pegarle abre un pase hacia derecha y dilapida una acción.

Hay otras cosas que no vienen bien. Por ejemplo Viera se muestra inseguro cada que le devuelven una pelota. Está impreciso en los pases y su inseguridad se la transmite a Arias y Pérez. Ese tipo de respuestas hay que mecanizarlas. Gutiérrez aporta poco ofensivamente y casi nunca levanta un buen centto.

Cantillo viene exagerando en el trasporte y vuelve lenta la salida. Ha tenido un bajón en su rendimiento y en su función de darle salida limpia al equipo, cuando no está se apagan las luces y no hay quien asuma esa función. Preocupa que se diluya en su rendimiento como ya le ocurrió a James Sánchez.

Chará y Teo, sin precisión, sin reacción. Las pelotas les rebotan y en el caso específico de Gutiérrez se ve en ocasiones lento.

En el caso de Luis Díaz, aunque hay que llevarlo de a poco y formarlo. Cada que lo colocan de inicialista se pierde y vuelve a Junior un equipo desbalanceado que ataca solo por derecha. A pesar de su explosión, gambeta y velocidad exagera en el transporte y no hace una sino hasta dos y tres de más. Debe trabajarsele para volverlo más práctico y que juegue para el equipo y no para el. Igual, mejorarle el remate porque se busca sus propios espacios pero no define bien.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *