Condena ejemplarizante contra victimario, pide Kenede Susana, la joven a quien su exmarido le destrozó el cuero cabelludo

«Eso era horrible, a mí la sangre me bajaba como si me echaran baldados de agua… Eran huecos, él me arrancó el cuero cabelludo, el cráneo quedó expuesto…había muchísima sangre por todos lados, era impresionante».

El lunes 21 de agosto de agosto de 2018 Colombia despertó con la noticia de uno de los hechos de barbarie más atroz cometido en los últimos años contra una mujer.

«Yo estaba acostaba y se me tira encima, me comenzó a tocar brúscamente, yo me sentí violada y era feo, me halaba e intentaba bajarme mis pantis, yo le decía que no quería estar con él, que me daba asco. De pronto él se levanta y me deja tranquila yo pensé que por fin me iba a dejar quieta, pero no. Se levanta a buscar un cuchillo».

Ella es Kenede Susana Vega Garizao la víctima y protagonista. Cuenta aún con detalles el infierno que vivió la noche del 20 de agosto de 2018. Casi inconsciente llegó al hospital Universidad del Norte y de allí fue remitida a la clínica San Diego ante la gravedad de las lesiones: el cuero cabelludo destrozado y su cráneo expuesto, todo por la ira de su exmarido Armando Castro Maldonado quien cegado en un ataque de violencia con cuchillo le cortó su larga melena castaña hasta casi destrozarle la cabeza.

«Se me lanza encima y comienza a cortarme, primero la parte de la frente, lo hacia muy rápido hasta llegar a la parte de atrás, yo empecé a gritar», continúa la joven su desgarrador relato.

Todo era entonces caos y confusión para la madre de tres niños de 7, 5 y 3 años. Fueron minutos eternos en la vivienda del barrio Las Gaviotas de Soledad por los que hoy su voz se quebranta al recordar que a pesar de la macabra escena, se aferró a la vida.

«No pensaba en el dolor. Yo pensaba en no morir, nunca dije que me estoy muriendo aunque tuviera temor al ver la angustia de todos», añadió recordando que su hemoglobina llegó a 4.

Con su poco más de metro y medio de estatura y 26 años, hoy esa menuda mujer es ejemplo de fortaleza. Un año después cuenta que a pesar de ser una sobreviviente de feminicidio, la peor parte de su historia es que ese hombre con el que convivió 9 años, está capturado y permanece en la penitenciaría El Bosque pero aún no ha sido condenado.

«Ya se ha cumplido un año. ¿Qué es lo que quieren para que sea condenado de verdad si la prueba soy yo? Lo único que pido es que se haga justicia para que pague lo hizo», insistió indignada.

Kenede ha sacado fuerzas del dolor para curar no solo las heridas que dejó el brutal ataque y por el que ha sido sometida a siete cirugías plásticas. Hoy trabaja en la oficina de la mujer, equidad y género de la Alcaldía donde se prepara para cumplir su sueño de ayudar a otras mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar.

«Hay mujeres que uno ve con el grito del alma, de su desespero al ver que no se hace justicia.

Es inaceptable que haya hombres que hagan tanto daño y aún sigan en la calle», cuestionó con la voz entrecortada y lágrimas.

A medida que el proceso sigue, su vida también va tomando otro rumbo. Sin embargo, la cruz de la crueldad de quienes la señalan por denunciar a quien fuera su marido y padre de sus hijos y de quienes la critican por buscar su felicidad sin dejarse caer por la adversidad, es otra pena que tiene lidiar.

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