¿Qué hay detrás del desaseo en los buses del Transmetro?

Papeles, barro, latas, vómito y hasta heces fecales se suman a la imagen de una cucaracha caminando al interior de uno de los buses de la ruta U30 de Transmetro.

Un usuario publicó en su cuenta de Twitter la fotografía del insecto. Sin embargo al igual que él son muchas las voces que cuestionan lo que consideran falta de mantenimiento en los vehículos del sistema que moviliza hasta 150 mil pasajeros diarios.

«En las mañanas existen pasajeros que desayunan en los buses e incluso comen hasta en horas de la tarde. Son desagradables los olores que se mezclan y después encontramos residuos, botellas, secreciones y vómitos», comentó Alexander Castro, un asiduo usuario de la ruta alimentadora A5-1 y R-1 que lo lleva hasta la estación Joe Arroyo.

Atlántico en Noticias visitó el Portal de Soledad a donde llegan al menos 160 vehículos de la flota total de 284 buses, todo para conocer qué ocurre con la limpieza y mantenimiento de los carros. Allí de acuerdo con reporte de Ruby Rubio, subgerente de comunicaciones de le empresa, son sometidos después de cada viaje a un exhaustivo proceso de aseo antes de ser enviados nuevamente a la operación.

«No es fácil en una ciudad como Barranquilla mantener los buses 100% aseados desde las 4:30 de la mañana que empezamos a rodar hasta las 11:30 de la noche que termina la operación. Tenemos unos procesos de limpieza: cuando el bus entra al patio, este bus es recibido por un supervisor quién rápidamente revisa que no tenga objetos desagradables como restos de comida o cosas que salen del cuerpo, animales vivos, muertos… Todo esto se revisa, si el bus solo trae arena que es muy evidente, se barre y sale otra vez a la operación», informó.

Añadió que en caso de que los buses deban ser lavados son sacados de la operación lo que afecta temporalmente la movilidad.

«Por las noches todos son lavados en su totalidad. Pero si apenas entran al portal de Soledad o al de Barranquillita y deben ser sometidos a esta limpieza, es un bus que se saca de operación, es un bus que le hace falta a una ruta y por supuesto traerá retrasos», explicó.

Pero ¿si según Transmetro la empresa cumple y responde por entregar los vehículos aseados por qué a lo largo de los recorridos es recurrente que los busetones, padrones y articulados viajen con gran cantidad de desechos? Samir Jiménez es operador de Transmetro desde hace 8 años y su respuesta es contundente.

«Botellas plásticas, residuos ordinarios… nosotros les llamamos la atención pero hay pasajeros que no les gusta que se les diga que está mal», dijo.

A un costado del Portal de Soledad hay al menos una docena de contenedores llenos de material para reciclar y que fueron recogidos solo cuando apenas avanzaba la mitad de la jornada en un día de operación. Otros elementos inimaginados quedan en la larga lista de objetos perdidos entre ellos neveras, documentos, ropa, comida y mascotas.

En un promedio de 10 minutos los encargados de esta maratónica tarea barren, sacuden, trapean y le dan disposición final a la basura. Ese es el trabajo de Luis Fernando Martínez quien con escoba en mano esta vez tuvo que limpiar las lentejas que algún pasajero dejó regadas después de mercar.

«Comida, botellas llenas de orines. Es impresionante la basura, todo lo que uno encuentra ahí a diario. Hay que ser conscientes, lo más recomendable es guardarlo y botarlo en una caneca», agregó.

Si bien de acuerdo con los resultados de la última Encuesta de Percepción Ciudadana Barranquilla Cómo Vamos, Transmetro obtuvo un 77% de satisfacción con el servicio, esta problemática que se camufla como falta de cultura ciudadana va en ascenso y en eso los usuarios y sí que coinciden.

«Nosotros estamos convencidos en estos casi 9 años de operación que todo empieza con amor propio, cuando no se quiere a sí mismo es muy difícil que quiera las cosas que tiene afuera», puntualizó Ruby Rubio.

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