Que se cumpla con las obras prometidas, piden estudiantes de la IED Simón Bolívar

Los estudiantes de la Institución Educativa Simón Bolívar del barrio Cevillar, exigieron a la Alcaldía Distrital cumplir con las promesas que en materia de obras hizo en su momento la entonces secretaria de Educación, Karen Abudinen.

Santiago Vargas, personero estudiantil, denunció que las promesas de la exfuncionaria se refieren al mejoramiento de laboratorios, comedor escolar, canchas y aulas.

“Que haya un cumplimiento real de las obras prometidas”, insistió el personero del Colegio Simón Bolívar.

Por su parte, la secretaria de Educación Distrital, Bibiana Rincón, solicitó paciencia a los estudiantes de la Institución Educativa Simón Bolívar, afirmando que las obras que piden si se realizarán.

“Para febrero del 2019 comenzaremos a ejecutar los trabajos y demás inversiones que este colegio requiere”, anunció la funcionaria.

Recordó que hace poco a este plantel se le mejoraron los salones de prejardin con una inversión de 400 millones de pesos.

A través de una carta, el personero estudiantil, Santiago Vargas, expresó en el sentir de sus compañeros:

Los estudiantes nos cansamos. Nos cansamos de esperar. De esperar soluciones que no llegan. De tocarle la puerta al rector y oírlo pedirnos paciencia y esperar a que el Distrito aparezca e inicie obras. 

Hay plata y buena voluntad para todos menos para nosotros. Leemos y miramos a diario sobre  inauguraciones de colegios y nos alegramos por nuestra ciudad y por todos esos muchachos que seguramente al igual que nosotros se lo merecen.

Ello no evita que tengamos  tristeza al darnos cuenta que no existimos para las autoridades o somos ciudadanos de quinta que no se merecen lo que otros si se merecen.

En el segundo mes de 2017, la Doctora Karen Abudinen, en radio nos prometió invertir en nuestro colegio 3 mil 500 millones de pesos y luego nos visitó. A final del año fue el alcalde quien nos visitó y pensamos que este 2018 era por fin nuestro año. También vino Alberto Salah. Les creímos. Nos ilusionamos. Nos hicieron soñar. Pero lo prometido ha quedado en poco. El año acaba y las cosas empeoran.

Mandaron unas sillas y no todos pudimos sentarnos en ellas. No alcanzaron para todos. Hicieron 3 salones de preescolar y al poco tiempo de hechos el techo empezó a caerse. Lo cambiaron gracias a Dios antes de que ocurriera una desgracia. Empezaron a cambiar los cables viejos y no terminaron el trabajo. Aún a veces como antes los tacos se disparan y los aires y las luces no funcionan. No hay abanico ni aire que aguante así.

No nos hicieron nada más. Todavía cuando llueve nuestra sala de audiovisuales se llena de agua que no se sabe de dónde sale y que brota como cuando las alcantarillas se tapan y llena también la parte baja del teatro. Todavía llueve más bajo el techo que por fuera de él y hasta por las lámparas caen chorros de agua.

Aún hacemos experimentos en las libretas porque los laboratorios de física y química nuevos aún no nos llegan. Todos nos exigen los mejores puntajes en las pruebas pero no tenemos biblioteca ni libros para leer.

Aún los niños en condición de discapacidad no tienen el salón especial que nos prometieron para ellos. Aún tropiezan en las escaleras que no los tienen en cuenta.

La jornada única no es todavía para todos porque los salones no alcanzan. Ni para que hablar de los baños. En un colegio de 1500 estudiantes tenemos que hacer fila para poder usarlos, cuando no están tapados y llenos de suciedad y terribles olores.

A veces la alcantarilla no solo devuelve lo que debe irse en los baños sino que también nos daña el almuerzo en lo que llamamos comedor. Este no tiene sillas suficientes. Nos toca comer apurados para que otros se sienten.

Nos cansamos. Muchos ya pronto graduamos y nos vamos, pero quedan nuestros hermanitos, sobrinos y vecinos y por ellos también sentimos pena. Quisiéramos que nuestro colegio fuera como otros colegios o tan lindos e importantes para el alcalde como los parques pero parece que a nadie le importamos quienes vivimos en esta parte de Barranquilla.

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