Sedimentación del Magdalena: crecen amenazas para el Puerto de Barranquilla

La enorme sedimentación y la isla que se ha formado junto a la Avenida del Río, a la derecha. Foto Pedro González

Cada año, el río Magdalena arroja cerca de 200 millones de toneladas de sedimentos en Bocas de Ceniza producto de la erosión que arrastra aguas abajo, lo que se convierte en la mayor amenaza para las operaciones del Puerto de Barranquilla y su vecino del frente: el Puerto de Palermo, en la margen oriental magdalenense.

“Entre Pimsa, en el área de Malambo, y la Isla Rondón, debajo del puente Pumarejo, están sucediendo cambios importantes. Esta situación hay que estudiarla, hay que prestarle atención”, alerta Manuel Alvarado, especializado en hidráulica e ingeniería de ríos y costas, uno de los expertos que por años ha estudiado el comportamiento del principal Río del país.

Además de las constantes emergencias en el canal navegable del Puerto de Barranquilla, como la que recién comienza a superarse, los cambios morfológicos por la acelerada erosión están asociados a fenómenos como la desintegración de la Isla Rondón; la desviación del Río hacia la margen oriental, ocasionando la sedimentación de áreas portuarias en la margen de Palermo, y la creciente formación de la nueva isla que ya alcanza los 2,47 kilómetros entre los muelles de RiverPort y la desembocadura del caño Las Compañías, en la ribera occidental de Barranquilla.

El buque Maersk Wilmington, izquierda, pasa junto del CL Seven atracado en uno de los muelles de River Port dentro del cauce del río Magdalena. Foto José Granados F.

Emisora Atlántico y Zona Cero.com inspeccionaron el lunes esta última área y pudieron comprobar, con la asesoría del ingeniero y dragador Pedro González, que la formación de la isla va más allá de la zona verde de pasto y maleza que puede apreciarse a simple vista en todo este espacio. Es la misma sedimentación a la que se refirió, hace cerca de un año, el gobernador Eduardo Verano tras un sobrevuelo por el canal navegable.

“Ha crecido tanto la sedimentación que antes se podía navegar pegado a la Avenida del Río, pero ya toda esa área está tapada”, explicó el ingeniero González a bordo de una lancha que operó en aguas tranquilas de la ensenada que en pleno río se ha formado entre la nueva isla y la desembocadura del caño La Tablaza, utilizado por los remolcadores de la Naviera Fluvial -hoy con mayores costos y por más tiempo debido al taponamiento- cuando entran y salen de la Intendencia Fluvial de Barranquilla en el sector de La Loma.

En la mitad del río y pese a la creciente actual, un pescador camina junto a su canoa. En esa zona crece día a día la isla. Foto JGF

Más allá de la desembocadura del caño Las Compañías se observa una amplia mancha de lodo que es la señal de la sedimentación que se prolonga paralela al Gran Malecón. En la zona ya hay áreas donde la vegetación crece dentro del Río.

El ancho de todo este playón que crece día a día está entre los 350 y 450 metros, es decir el río Magdalena se aleja esa distancia de la vista de los barranquilleros.

La consolidación de la isla es atribuida por motoristas, lancheros y navegantes del Magdalena a la controvertida construcción del muelle de carga de RiverPort dentro del cauce del Río. Afirman que desde 2013 esta estructura ha “acelerado la sedimentación en la zona”; al respecto, el ingeniero Alvarado contradice esos conceptos y afirma que dichas estructuras no son las responsables de la formación de la isla y señala que se debe a las “condiciones naturales del mismo Magdalena”.

Alvarado tampoco cree que los viejos pilotes del puente Pumarejo ni las nuevas pilonas de 40 metros de ancho del puente en construcción estén ocasionando estos cambios y la desintegración de la Isla Rondón, de la que solo queda un pedazo de lo que era en 2007, de acuerdo con imágenes históricas que pueden documentarse con ayuda de Google.

La desintegración de la isla Rondón debajo del puente Pumarejo. A la izquierda lo que hoy queda de ella, a la derecha lo que era hace 11 años.

Todos estos fenómenos confirman que la operatividad del Puerto de Barranquilla va más allá de mirar solo lo que pasa en el canal navegable y debe estar asociada a estudios y monitoreos permanentes de otras estructuras y áreas con el fin de evitar las dificultades que se presentan constantemente a fin de recuperar la competitividad portuaria.

Para las próximas semanas se esperan los resultados del informe que contrató el Invías, por $4.250 millones, con el consorcio Estudio Canal de Barranquilla, integrado por Inypsa Colombia, Weg Ingeniería, Ingeproyect y Ciarquelet, sobre lo que está sucediendo en el río Magdalena desde Pimsa hasta la desembocadura en Bocas de Ceniza.

Gráfico Zona Franca con imágenes de Google

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