Oficina de la ONU para los DDHH expresó que “amnistías e indultos deberán ser compatibles con los derechos de las víctimas”

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Este domingo, la Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos reiteró que la ley que se adopte para poner en marcha un programa de “amnistía, indulto y tratamientos penales especiales” en el marco del proceso de paz debe respetar plenamente los estándares internacionales en materia de derechos humanos.

Por medio  de un comunicado de prensa, la Oficina considera que las medidas contenidas en el proyecto de ley de “amnistía, indulto y tratamientos penales especiales”  mediante las cuales se concede la libertad a guerrilleros, agentes del Estado y otras personas privadas de libertad, por al menos cinco años, “deben responder a un marco legal preciso que respete los límites que impone el derecho internacional,  aplicarse de manera excepcional, condicionada e individualizada y generar el régimen de estímulos requeridos para lograr el funcionamiento adecuado de los mecanismos de verdad, justicia y reparación que se han acordado en el marco del proceso de paz”.

Recomienda “prever procedimientos y recursos para asegurar que las amnistías contribuyan a la obtención de verdad, justicia y reparación para las víctimas”.

Como un ejemplo planteó, que quienes manifiesten su voluntad de acogerse a la Jurisdicción Especial para la Paz  (JEP)  entrarán en un régimen de libertad anticipada o transitoria que debería incluir: I. programas de apoyo psico-social y de reintegración; II. Medidas que aseguren su comparecencia ante la JEP; III.  Aportes a la verdad sobre las violaciones; IV. Realización de trabajos que sean socialmente valiosos; V. acciones de garantías de no repetición; y VI. Acciones de contribución a la reparación.

Entre tanto, Todd Howland, representante en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó que “los beneficios que se otorguen tienen que ser el resultado del cumplimiento de compromisos por parte de los eventuales beneficiarios de las medidas, no pueden ser el punto de partida ni convertirse en un fin en sí mismos”.

“De lo contrario –añadió- las amnistías y los indultos pierden su valor estratégico y se convierten en concesiones, que pueden implicar el incumplimiento de las obligaciones internacionales del Estado”.

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