¿De qué te alimentas?

Imagina que tienes dos mascotas, dos perros de cualquier raza, los cuales nacieron el mismo día y son hijos de la misma madre. Uno de ellos lo alimentas de la mejor manera, lo cuidas, le aplicas sus vacunas oportunamente y lo consientes constantemente.

El otro lo dejarás en total abandono, permitiéndole comer los desechos que encuentre en la basura sin ningún tipo de cuidado.

¿Qué crees que pasará con ellos en uno o dos meses? ¿Habrá acaso alguna diferencia en su salud, en su aspecto, en su estado de ánimo, incluso en su mirada?

De igual manera sucede con nosotros; somos lo que consumimos y eso va más allá del comer.

Nos alimentamos de todo aquello que tiene contacto con nosotros a través de los sentidos: de lo que escuchamos, de lo que vemos, de lo que olemos, de lo que tocamos y de lo que hablamos.

La música que escuchas, los libros que lees, las imágenes que observas, los sabores y olores que te permites experimentar, las conversaciones que sostienes, determinan que sabor tiene tu existir. De acuerdo con esta materia prima te conectarás con tu entorno y te comportarás en la vida.

Por todo esto te invito a revisar por un momento si estás alimentando adecuadamente a ese ser maravilloso que habita en ti.

Recuerda que como en el ejemplo de los perros, ambos siguen siendo de la misma raza, la diferencia está en la forma en que se alimentan y se ciudan…

Para transformar aquello que te consume, comienza por cambiar lo que consumes.

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