Basura electrónica, el reto en Colombia

Teléfonos celulares, computadores, impresoras, neveras, aires acondicionados y televisores viejos o dañados se han convertido en un gran reto  para las autoridades ambientales en Colombia. Es común ver en Barranquilla a los carromuleros haciendo la labor de “recolección” de estos elementos en cada una de las esquinas de nuestra ciudad. Sin embargo, lo que realmente hacen es tomar las partes que pueden reciclar y lo demás lo lanzan a los arroyos y lotes enmontados.

Los estimativos de las autoridades indican que aproximadamente en Colombia se producen al año 130 mil toneladas de basura electrónica, pero lo que no se dice es cuál es la cantidad que es dispuesta debidamente de acuerdo a las normas y legislación ambiental internacional. Algunas investigaciones indican que aproximadamente el 75% de estos desechos no llegan a los centros de reciclado formales.

Un alto porcentaje de aparatos eléctricos y electrónicos son elaborados con plásticos y material ferroso que son reutilizables, pero el cadmio por ejemplo que está en algunos celulares  principalmente viejos, es decir elaborados antes de 2006 puede producir cáncer de pulmón.

Por ende el proceso de reciclaje debe estar a cargo de empresas y personal experto. Obviamente en la mayoría de casos los recicladores informales arrojan los materiales peligrosos en cualquier lado, sin medir las consecuencias para el medio ambiente y el riesgo para los humanos.

Los expertos señalan que en la fabricación de algunos teléfonos celulares se utilizan también retardadores de llama bromados para prevenir el fuego en tarjetas de circuitos y carcazas de plástico; la exposición a estos elementos podría afectar el sistema endocrino.

Para el caso de Colombia son muchos los esfuerzos del Ministerio de Medio Ambiente sobre este tema. Se hizo una alianza con la Asociación Nacional de Industriales, ANDI, con el programa Red Verde para el proceso de recolección y reciclaje de dispositivos electrónicos a nivel empresarial, pero a nivel residencial el camino por recorrer es muy largo.

Infortunadamente la gente le sigue vendiendo a precios ínfimos a los carromuleros planchas, neveras, aires acondicionados, monitores y elementos eléctricos y electrónicos, pues la segunda opción que es una recolección especializada de estos elementos es poco conocida o en algunas ocasiones debe ser pagado como un servicio adicional en la factura de aseo.

Es urgente que el gobierno nacional asuma o subsidie la recolección y disposición final de estos residuos peligrosos de las viviendas de los colombianos para evitar que este problema de la basura electrónica siga en aumento en todos los rincones del país.

Por su parte, las autoridades locales como Barranquilla Verde y la Corporación Regional Autónoma del Medio Ambiente, CRA, deben verificar los puntos de reciclaje informales como chatarrerías, a las cuales llegan todo tipo de elementos que podrían ser peligrosos y que sin duda ponen en riesgo la salud, pues el procesamiento de materiales no se hace con todos los elementos de protección y seguridad. Más de tecnología en www.luchovoltio.com

@luchovoltio

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