Max Verstappen de Red Bull sugiere que no cambiará su agresivo estilo de pilotear en el Gran Premio de Brasil de este fin de semana, en momentos en que busca su cuarto título consecutivo de Fórmula 1.
Lando Norris de McLaren necesita una victoria en la histórica pista de Interlagos en Sao Paulo para mantener alguna esperanza realista de título.
Algunos nuevos ingredientes podrían condimentar el enfrentamiento entre los dos pilotos, quienes han recibido penalizaciones en las últimas dos carreras en Austin y Ciudad de México por su agresividad en la pista. Interlagos tiene un nuevo asfalto, se espera lluvia todo el fin de semana y Verstappen no estaba seguro de si tendría un nuevo motor, que le haría merecedor de una sanción en la parrilla.
El sábado depara la penúltima carrera sprint de la temporada y un homenaje al legendario tricampeón Ayrton Senna, quien falleció hace 30 años. Lewis Hamilton, siete veces campeón de la F1 y “brasileño honorario”, conducirá un McLaren que alguna vez tuvo al volante a uno de los héroes deportivos más destacados del país, frente a 60.000 aficionados.
Norris redujo la diferencia con Verstappen a 47 puntos en México después de un encuentro furioso que causó penalizaciones al holandés por un total de 20 segundos. El piloto británico fue sancionado en la carrera anterior, el Gran Premio de Estados Unidos, mientras luchaba contra el campeón defensor.
Verstappen tiene 362 puntos en el campeonato de pilotos con cuatro carreras y dos sprints por disputar, mientras que Norris suma 315.
Charles Leclerc de Ferrari tiene una posibilidad más distante de título. Con 291 puntos, dijo a los medios el jueves que no espera un rendimiento destacado de su equipo este fin de semana.













