En medio de la ola de violencia que golpea a Barranquilla y su área metropolitana, un crimen ha pasado casi desapercibido: el asesinato de Alexander Javier Ballestas Madrid, un taxista de 42 años que fue atacado mientras intentaba proteger su vehículo de la acción de delincuentes armados.
El hecho ocurrió el pasado lunes festivo 18 de agosto, alrededor de las 9:00 de la noche, cuando Ballestas, tras dejar a sus hijos en el suroriente de Barranquilla, recogió a una pareja frente al centro comercial Metropolitano. Los pasajeros solicitaron una carrera hasta el barrio Lluvia de Oro, en jurisdicción de Malambo.
De acuerdo con el relato que alcanzó a dar la víctima, en el trayecto fue intimidado con arma de fuego, despojado de su celular y pertenencias, y obligado a entregar el taxi que conducía, un Hyundai Atos modelo 2007. En un intento por escapar, Ballestas abrió la puerta y saltó del vehículo en movimiento. Fue entonces cuando uno de los delincuentes le disparó en la región intercostal izquierda, abandonándolo herido en la vía.
Un mototaxista lo auxilió y lo trasladó al Hospital Juan Domínguez Romero, donde alcanzó a narrar a un familiar lo sucedido. “Lo atracaron y cuando se lanzó del carro, el agresor le disparó”, contó su hermano. Pese a los esfuerzos médicos, Ballestas falleció a la 1:58 de la madrugada del miércoles 20 de agosto.
La víctima llevaba dos años trabajando como taxista para sostener a sus dos hijos, de 13 y 17 años. Su familia, hoy sumida en el dolor, pidió al CTI de la Fiscalía agilizar la investigación y llamó a posibles testigos a aportar información que permita esclarecer el crimen.
“Queremos que esto no quede impune. Si alguien vio algo, que se acerque y ayude. Alexander no merecía una muerte así”, expresó un allegado.
Este homicidio, que se suma a la racha de violencia en el Atlántico, revive la preocupación por la seguridad de los trabajadores del volante, quienes a diario se enfrentan al riesgo de ser víctimas de la delincuencia en la región.











