La presidenta de Acolgen, Natalia Gutiérrez, afirmó que en la cuenca del río Sinú, el embalse de Urrá ha controlado más del 96 % de las crecientes registradas en los últimos 25 años, mitigando de manera significativa el riesgo de inundaciones en la región.
Según explicó la dirigente gremial, los embalses destinados a la generación de energía no operan de manera arbitraria ni “botan agua gratuitamente”, y cumplen tres funciones esenciales: regular los ríos, generar energía y reducir riesgos de inundación, bajo reglas estrictas vigiladas por el Estado.
Gutiérrez señaló que cada embalse opera de forma autónoma, de acuerdo con sus condiciones hidrológicas, ambientales y de seguridad, pero siempre bajo normas oficiales claras, cuyo cumplimiento es supervisado por las autoridades competentes.
En ese sentido, aclaró que no existe ningún incentivo económico para realizar vertimientos de agua. “Es importante aclararlo: verter agua implica dejar de generar energía y perder ingresos. Los vertimientos no son decisiones discrecionales, sino obligaciones técnicas. Cuando un embalse llega a su nivel máximo, las descargas controladas son obligatorias por seguridad. No realizarlas pondría en riesgo la infraestructura y, sobre todo, la vida y los bienes de las comunidades aguas abajo”, indicó.
La presidenta de Acolgen enfatizó que los embalses actúan como amortiguadores naturales de crecientes, y que sin estas infraestructuras, las lluvias intensas propias de la temporada invernal provocarían inundaciones mucho más severas. En Colombia, dijo, esto es comprobable con el caso del embalse de Urrá y su impacto en la cuenca del Sinú.
Sobre el precio del kilovatio en el mercado mayorista, Gutiérrez reiteró que, en un contexto de mayores aportes hídricos por lluvias, el valor de la energía en bolsa ha mostrado una tendencia a la baja, lo que refleja que el recurso disponible se está utilizando de manera efectiva para la generación eléctrica.
No obstante, Acolgen recordó que no toda el agua disponible puede transformarse en energía, ya que la generación está limitada por la capacidad instalada y por restricciones técnicas, ambientales y de seguridad. Forzar la operación, advirtió, podría comprometer la estabilidad del sistema y la atención de escenarios futuros.
El pronunciamiento del gremio concluyó reiterando su solidaridad con las comunidades afectadas por las inundaciones y subrayó que la operación segura de los embalses es una prioridad para proteger vidas. “Como colombianos, esta realidad nos duele profundamente. Desde Acolgen reafirmamos nuestro compromiso de seguir fortaleciendo soluciones estructurales de gestión del riesgo”, señaló el comunicado












