La Gobernación del Atlántico avanza en la recta final del Sistema Regional de Acueducto Rural de Sabanalarga, una obra estratégica que ya alcanza un 85 % de ejecución y que busca garantizar el acceso a agua potable en zonas que históricamente han carecido del servicio.
El proyecto, liderado por la Secretaría de Agua Potable y Saneamiento Básico, hace parte de la meta del Plan Departamental de Agua de cubrir el 100 % de las cabeceras municipales y extender el servicio a corregimientos, donde ya se reportan los primeros beneficiarios.
Actualmente, la obra se desarrolla en múltiples frentes de trabajo, con avances significativos en las estructuras principales. De acuerdo con la secretaria Lady Ospina, los tanques de almacenamiento y estaciones de bombeo registran un 90 % de construcción, mientras se adelanta el alistamiento para la instalación de equipos y redes de conducción, distribución y acometidas domiciliarias.
Además, se encuentra en fase final la infraestructura eléctrica necesaria para la operación del sistema y comienzan a tomar forma los tanques elevados que garantizarán la presión del servicio.
“Estamos en la fase final de construcción e iniciamos el montaje electromecánico para avanzar hacia las pruebas y la puesta en funcionamiento”, explicó Ospina, al destacar que esta obra permitirá llevar agua potable por primera vez a varias comunidades rurales.
El gobernador Eduardo Verano detalló que el sistema funciona como un esquema integral que parte desde la estación de bombeo en Sabanalarga, desde donde el agua es impulsada a través de más de 8,7 kilómetros de tubería hasta el corregimiento de Colombia, y posteriormente se extiende más de 5,4 kilómetros hacia Molinero.
Asimismo, recordó que el sistema está conectado a una red mayor que inicia en el río Magdalena, en el municipio de Ponedera, y atraviesa varios puntos del departamento hasta llegar al centro del Atlántico.
Según el mandatario, la implementación de estos sistemas regionales ha generado impactos positivos en la calidad de vida, especialmente en la reducción de enfermedades gastrointestinales y mejoras en la salud de la población.
El proyecto también contempla la instalación de micromedidores, procesos de cloración y controles de calidad, con el fin de asegurar que el agua distribuida cumpla con los estándares sanitarios.
En esta etapa final, los trabajos se concentran en la energización del sistema, instalación de equipos electromecánicos, cierre de tramos de tubería y pruebas hidráulicas, pasos clave para garantizar la operación continua del servicio.
Con una inversión sostenida durante más de dos décadas en el Plan Departamental de Agua, la administración departamental proyecta que esta obra se convierta en un hito para el acceso al agua potable en zonas rurales, impactando de manera directa la salud y el bienestar de cientos de familias en Sabanalarga y sus corregimientos.








