El Gobierno nacional puso en marcha una nueva estrategia para impulsar la industria de la movilidad sostenible en Colombia con la creación del Instrumento para Nuevos Proyectos Industriales de Movilidad Híbrida Enchufable y Eléctrica (INPIMHEL) y el Régimen de Transformación y Ensamble para Vehículos Eléctricos (RTE-E), medidas contempladas en el Decreto 595 del 11 de junio de 2026.
La iniciativa busca atraer inversión extranjera estratégica, promover la instalación de nuevas plantas industriales y consolidar al país como un centro regional de producción de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. El nuevo instrumento está dirigido a proyectos de fabricación o ensamble de vehículos eléctricos de batería, híbridos enchufables, híbridos de autonomía extendida e híbridos completos, que requieran importar equipos y componentes especializados para su puesta en marcha.
Según explicó la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, la medida fortalece los incentivos para la inversión en la industria automotriz y favorece la transferencia tecnológica, la generación de empleo y el desarrollo de encadenamientos productivos. La funcionaria destacó que la estrategia está alineada con las metas de competitividad, sostenibilidad, transición energética y reindustrialización impulsadas por el Gobierno.
Entre los principales beneficios del INPIMHEL se encuentra la posibilidad de importar con arancel del 0 % los componentes técnicos iniciales necesarios para la instalación de las plantas, incluyendo equipos, moldes, herramientas especializadas, sistemas de medición, líneas piloto e infraestructura tecnológica. Además, los proyectos aprobados tendrán acceso a procedimientos aduaneros más ágiles y coordinación prioritaria con distintas entidades estatales para reducir tiempos y cargas administrativas.
El decreto también contempla que durante 2026 y 2027 los beneficiarios podrán acceder a un cupo de hasta 20.000 vehículos híbridos y eléctricos por año con un arancel preferencial del 5 %. No obstante, estos incentivos estarán limitados exclusivamente a proyectos industriales nuevos y no aplicarán para actividades de importación o comercialización de vehículos.
Por otra parte, la normativa establece requisitos de contenido nacional y generación de empleo. Al menos el 70 % de la mano de obra utilizada en procesos de ensamble, integración y puesta en marcha deberá ser colombiana. Asimismo, se exigirá una integración progresiva de componentes nacionales en los vehículos ensamblados, comenzando con un 2 % en 2027 y alcanzando un 8 % a partir de 2030. Complementariamente, el nuevo RTE-E permitirá importar vehículos en modalidad SKD para ensamblaje local, condicionado al cumplimiento de metas de producción, inversión, empleo e incorporación de autopartes fabricadas en Colombia.











