El escrutinio de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú concluyó este lunes con la confirmación del triunfo de Keiko Fujimori, candidata del partido Fuerza Popular, quien se impuso por un estrecho margen sobre el izquierdista Roberto Sánchez y gobernará el país durante el período 2026-2031.
De acuerdo con los resultados oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 100 % de las actas escrutadas, Fujimori obtuvo el 50,135 % de los votos válidos, equivalentes a 9.223.396 sufragios, mientras que Sánchez alcanzó el 49,865 %, con 9.173.755 votos. La diferencia final fue de 49.641 votos.
Se trata de la tercera elección presidencial consecutiva en Perú que se define por un margen inferior a los 50.000 votos, reflejando la alta polarización política que atraviesa el país.
La proclamación oficial será el 3 de julio
El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) tiene previsto proclamar oficialmente a Keiko Fujimori como presidenta electa el próximo 3 de julio. Posteriormente, el 15 de julio recibirá sus credenciales y el 28 de julio, coincidiendo con la celebración del Día Nacional de Perú, asumirá el cargo en una ceremonia ante el Congreso.
Con este resultado, la líder de Fuerza Popular consigue la Presidencia en su cuarto intento, luego de perder las segundas vueltas de las elecciones de 2011, 2016 y 2021 frente a Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y Pedro Castillo, respectivamente.
Sánchez rechaza el resultado
Pese a la conclusión del escrutinio, Roberto Sánchez anunció que no reconocerá la victoria de Fujimori, al denunciar, sin presentar pruebas, un supuesto fraude en la votación realizada en el exterior. El candidato solicitó la anulación de esos votos, recurso que fue rechazado por las autoridades electorales.
Sánchez, quien participó en los comicios en representación del encarcelado expresidente Pedro Castillo, sostiene que obtuvo la mayoría de los votos emitidos dentro del territorio peruano.
El regreso del fujimorismo al poder
La elección marca el retorno del fujimorismo al Gobierno después de 25 años, desde la salida del expresidente Alberto Fujimori, quien renunció en el año 2000 en medio de un escándalo de corrupción y posteriormente fue condenado por delitos de corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Keiko Fujimori centró su campaña en la promesa de «recuperar el orden», en un contexto marcado por el aumento de la inseguridad y el avance del crimen organizado, una de las principales preocupaciones de la ciudadanía peruana.
Su llegada al poder también pone fin a una década de fuerte inestabilidad política, período en el que Perú tuvo ocho presidentes en diez años debido a sucesivas crisis institucionales y procesos de destitución presidencial impulsados desde el Congreso.











