El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, cuya entrada a Estados Unidos fue denegada la semana pasada cuando iba a participar en el Mundial de fútbol, dirigirá la final de la Supercopa de Europa entre el PSG y el Aston Villa en Salzburgo (Austria) el próximo 12 de agosto.
«El fútbol une a las personas, y la UEFA quiere mostrar su respeto a Omar y a su excepcional labor arbitral», afirma en un comunicado el presidente de la federación europea de fútbol, Aleksander Ceferin, para justificar la designación de Artan en virtud del convenio de colaboración entre la UEFA y la Confederación Africana de Fútbol (CAF).
Artan, de 34 años, fue premiado como el mejor árbitro de África el pasado año, lo que llevó a su inclusión en la lista para el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá que empieza este jueves, pero la administración estadounidense no le permitió la entrada por problemas detectados durante el proceso de verificación de antecedentes.
El Gobierno de Somalia ha considerado «lamentable» la decisión y exigió una explicación a Washington y la FIFA.
En un comunicado, el Ministerio de Juventud y Deportes señaló que, junto con el Ministerio de Exteriores, está llevando a cabo «gestiones diplomáticas» y «hablando con las autoridades competentes de EEUU y la FIFA para obtener una explicación clara sobre este asunto». «Es lamentable que, al parecer, se haya producido tal trato y el Ministerio está siguiendo de cerca la situación», señaló.
En la misma reacción, el Gobierno somalí destacó que Artan «ha representado a su país, a su profesión y al deporte somalí con distinción» y apuntó que «su participación a nivel internacional es motivo de orgullo y honor para todos los somalís y refleja el progreso y los avances positivos que están logrando los deportistas y los responsables deportivos somalís en la escena mundial».
El árbitro de Somalia, de tan solo 34 años, quien afirmó que su visa era válida, vio rechazada su entrada tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami. Desde la administración Trump justificaron lo ocurrido alegando que la decisión se basa en la sospecha de que este colegiado tendría vínculos con el terrorismo. Una argumentación que indignó todavía más al pueblo somalí, a la opinión pública y la prensa que cubre el evento más grande de la historia.