Perdieron sus primeros cuatro juegos y muy pronto se convirtieron en un hospital. Se quedaron sin su pelotero más dinámico antes de la pausa por el Juego de Estrellas. Languidecían por debajo de la marca de .500 en agosto.
Y de algún modo inexplicable, estos Bravos se transformaron y despegaron repentinamente hasta llegar a lo más alto.
Jorge Soler, Freddie Freeman y Atlanta navegaron tranquilos hacia su primer título de la Serie Mundial desde 1995, al apabullar el martes 7-0 a los Astros de Houston en el sexto juego.


Max Fried lanzó seis innings en blanco, para aportar el mejor pitcheo observado en este Clásico de Otoño. El cubano Soler, adquirido recién en julio y quien dio positivo de COVID-19 en los playoffs, le brindó todo el respaldo que necesitaba desde temprano, con un jonrón colosal de tres carreras.
Fue el tercer cuadrangular de Soler ante los Astros.


Para entonces, todo el equipo sabía que el cetro estaba en la bolsa. El venezolano Ronald Acuña Jr., la figura de los Bravos que sufrió una lesión grave de rodilla, ingresó desde el dugout y se unió en la celebración a Freeman, el rostro de la franquicia durante los últimos años.
Dansby Swanson aportó otro batazo de cuatro esquinas. Y ya no fue posible detener a los Bravos antes del último out.


Estabilizados por el manager Brian Snitker, de 66 años y quien ha trabajado durante cuatro décadas en la organización, los asombrosos Bravos ganaron el cuarto título en la historia de la franquicia.


Hay que considerarlo un homenaje al mayor Bravo de todos los tiempos. Hank Aaron, el toletero miembro del Salón de la Fama que fue durante décadas el mayor jonronero de la historia, falleció el 22 de enero a los 86 años.


Por los Astros, los venezolanos José Altuve de 4-1, Marwin González de 1-0. Los puertorriqueños Carlos Correa de 4-1, Martín Maldonado de 2-1. Los cubanos Yordan Álvarez de 4-1, Yuli Gurriel de 4-0, Aledmys Díaz de 1-0. El dominicano José Siri de 2-0.
Texto y fotos gracias a Las Mayores.










