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Continúa búsqueda de Dayana Ochoa y su hija: principal sospechoso habría insinuado que “nunca las encontrarán”

Hasta las 5:30 de la tarde de ayer, peritos especializados en exhumación del CTI de la Fiscalía realizaron labores de búsqueda para determinar, con equipos de rastreo bajo tierra, si los cuerpos de Dayana Carolina Ochoa Ochoa, de 36 años, y su hija Lucía Carolina Chirino Ochoa, de 10 años, se encuentran sepultados en su vivienda, ubicada en el sector Loma Roja, del barrio Me Quejo.

Sin embargo, la diligencia no arrojó ningún hallazgo.

La búsqueda de las autoridades, que se originó tras un conato de linchamiento registrado el martes en horas de la tarde contra Luis Carlos Vengoechea Álvarez, compañero sentimental de Dayana desde hace aproximadamente un año, surgió debido a las sospechas de que él las habría asesinado y sepultado en compañía de la menor.

De acuerdo con amigas y vecinas, hace tres meses y medio no ven a Dayana ni a su hija, periodo que coincide con un episodio de maltrato físico y verbal al que habrían sido sometidas, según escucharon varios moradores del sector.

Los vecinos de al lado cuentan que una noche ella gritaba. El señor, incluso, se tiró de su cama para abrir la puerta y salvarlas. Le decía a la hija: ese hombre está matando a esas mujeres. Pero pensaban que era una pelea de las de siempre. Al día siguiente en la mañana le preguntaron por ella y respondió que se había ido a trabajar. De ahí no se ha sabido más nada de ella”, relató una de sus amigas.

La mujer también aseguró que, por esa época, varias aves de rapiña sobrevolaban la zona, atraídas por un olor fétido, lo que preocupó a la comunidad.

“Acá duramos aproximadamente un mes con goleros y chulos en el aire, y yo le reclamaba. Le decía: ven acá, aquí huele a feo, qué está pasando, porque nosotras nos alertamos por los olores. Y él dijo: mi gato se perdió, es posible que el gato esté muerto. Al pasar el mes, ya empezó a cesar el olor”.

Las autoridades presumen que, en caso de que los cuerpos estén sepultados, podrían encontrarse en la periferia y no necesariamente dentro del inmueble. Por ello, el equipo especializado de Criminalística volvería al sitio en las próximas horas para continuar con la búsqueda.

Es pertinente mencionar que, mientras este grupo adelantaba la diligencia, Luis Carlos Vengoechea, recluido en la UCJ, centro transitorio de reclusión al que fue trasladado por policías de la Estación Silencio para evitar que la comunidad lo linchara, habría confesado de manera informal a uno de los uniformados que lo custodiaban que “nunca, por más que se esfuercen, las van a encontrar”.

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