El segundo semestre del año arrancó de manera aceptable para los comerciantes. En efecto, para el 38% de los empresarios consultados por FENALCO en su tradicional encuesta mensual, las ventas expresadas en volúmenes aumentaron frente a las obtenidas en julio del año anterior, para el 39% fueron muy similares y un 23% reportó disminución.
En general durante los primeros siete meses del presente año la tendencia es a un alza en las ventas pero es justo señalar que el año pasado, hasta el mes de julio, las ventas reales del comercio al por menor según DANE registraban un descenso del 1.7%.
Según el gremio en este año estamos viendo una recuperación de la actividad comercial y en varias categorías se observan crecimientos de dos dígitos. Un elemento a destacar es que las ventas en los establecimientos físicos registran aumentos mucho más pronunciados que las ventas virtuales.
Los consumidores colombianos continúan valorando y prefiriendo comprar directamente en los locales. Inclusive un reporte de la Cámara de Comercio Electrónico señala que a mayo las ventas reales vía e commerce crecen 4.3% mientras que las ventas del comercio detallista moderno en igual periodo aumentaron 11%.
En la encuesta del mes de julio se indagó por el grado de cumplimiento del presupuesto de ventas en el primer semestre: el 39% señaló que estuvo inferior al 90%, el 18% dijo que estuvo entre el 90 y el 99%, el 26% lo cumplió al ras y el 17% lo superó. Respecto a las expectativas inmediatas, el 39% de los encuestados se declara optimista, el 49% piensa que las cosas seguirán igual y un 12% cree que la situación empeorará, así lo reiteró Jaime Alberto Cabal.
El reto laboral en Colombia radica en la precariedad de los empleos. La informalidad se resiste a bajar y desde ya se prevé que uno de los efectos directos de la nueva reforma laboral será un aumento.
En junio se crearon 831 mil puestos de trabajo en relación con el mismo mes del año anterior, pero llama la atención que de ese incremento el 53%, es decir 443 mil personas, corresponde a los denominados cuenta propia, que en su mayoría se vinculan al sector informal de la economía.










