Consumo de carne de res en Colombia repunta y alcanza 18,4 kilos por habitante al año

El consumo per cápita de carne de res en el país muestra una recuperación sostenida entre 2022 y 2025, impulsado por mejores ingresos y campañas del sector ganadero.

Cada vez más colombianos incluyen la carne de res como un exquisito, habitual y nutritivo alimento en su dieta diaria. Así lo confirman las cifras del consumo de esta proteína, que presenta un constante y dinámico incremento en el país, al pasar de 16,4 a 18,4 kilogramos por persona al año entre 2022 y 2025.

José Félix Lafaurie Rivera, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), enfatizó que el aumento más significativo se registró en el último año, con 0,80 puntos entre 2024 y 2025, al pasar de 17,6 a 18,4 kilogramos por persona al año.

Agregó que este indicador es el resultado de sumar la producción nacional de carne en canal (811.846 toneladas en 2025), las vísceras (198.695 toneladas), las importaciones (14.252 toneladas), restar las exportaciones (30.456 toneladas de carne y 4.483 toneladas de vísceras) y dividir ese resultado por la población (53,8 millones de habitantes).

Buena parte de este incremento es el resultado de las campañas de fomento al consumo de carne y leche realizadas por Fedegán y el Fondo Nacional del Ganado (FNG) en todo el país. Además, los programas de mejoramiento genético, ganadería sostenible y bienestar animal están generando resultados positivos en las fincas ganaderas y bufaleras que los han implementado”, afirmó Lafaurie.

Recordó que Colombia tiene un hato robusto que se acerca a los 30 millones de animales (29,7 millones entre bovinos y bufalinos), de acuerdo con las cifras oficiales del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) en el más reciente ciclo de vacunación antiaftosa.

Óscar Cubillos Pedraza, director de la Oficina de Estudios Económicos de Fedegán-FNG, se refirió a dos antecedentes sobre el deterioro de los indicadores del consumo de carne: el primero, el nivel de ingesta se desplomó en 2020 y 2021 como consecuencia de la pandemia por la covid-19. “El segundo obedece a la crisis —posterior a la pandemia— que generó presiones inflacionarias elevadas, especialmente durante los años 2021, 2022 y 2023”, agregó.

La recuperación observada en el consumo durante 2025 se atribuye, en parte, a los efectos del incremento en el nivel de ingresos de la población. “Al menos en la primera parte del año pasado, este buen comportamiento se asocia al mejoramiento del ingreso nominal de los hogares”, indicó.

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