Una grave crisis económica atraviesa el sector de los pequeños y medianos porcicultores del Atlántico. La combinación entre el encarecimiento sostenido de los insumos para la alimentación de los animales y la drástica caída en los precios de compra en finca tiene a decenas de familias campesinas al borde de la quiebra.
Así lo denunció uno de los pequeños productores, quien aseguró que, mientras los costos de los insumos para el mantenimiento de los animales están «por las nubes», el precio que reciben por cada kilo de cerdo se ha desplomado a niveles que calificó como insostenibles.
Según explicó, el kilo de cerdo en canal pasó de venderse entre $13.000 y $15.000 en años anteriores a pagarse actualmente entre $7.000 y, en algunos casos, apenas $4.000.
Agregó que el cerdo en pie apenas alcanza precios de entre $5.000 y $6.000 por kilo. Sin embargo, pese a esta reducción en el valor que reciben los productores, el precio para el consumidor final en mercados y expendios se mantiene alrededor de $20.000 por kilo, lo que, según los porcicultores, evidencia una intermediación inequitativa.
«Los proyectos que teníamos para levantar nuestras casas o salir adelante están por el suelo. No tenemos rentabilidad, solo pérdidas. Nos compran el animal como si fuera un descarte», manifestó un pequeño productor del departamento.
Asimismo, los porcicultores denunciaron una marcada disparidad en la comercialización. Aseguran que las grandes empresas compradoras priorizan las adquisiciones a los grandes productores, dejando relegados a los pequeños campesinos, quienes tienen dificultades para comercializar sus animales en el mercado formal y enfrentan la acumulación de lechones en sus fincas.
Ante esta situación, los pequeños porcicultores del Atlántico expresaron su preocupación por la falta de garantías y el desamparo institucional. En ese sentido, hicieron un llamado a la Gobernación del Atlántico y al Ministerio de Agricultura para que intervengan de manera urgente mediante medidas que permitan regular el mercado, controlar el costo de los alimentos concentrados y crear canales de comercialización más directos y equitativos, con el fin de evitar el colapso de la economía campesina del departamento.