Las restricciones que promueve Noruega frente al uso de herramientas tecnológicas en el ámbito educativo no representan un rechazo a la inteligencia artificial, sino una estrategia para garantizar su implementación en el momento adecuado del proceso de aprendizaje, afirmó el doctor en Psicología, Danilo García.
Durante una entrevista con Emisora Atlántico, el especialista explicó que las autoridades educativas de ese país buscan establecer criterios claros sobre cuándo y cómo debe introducirse la inteligencia artificial (IA) en las aulas.
Según García, el principal objetivo es proteger el desarrollo cognitivo de los menores, ya que el uso prematuro de estas herramientas puede interferir en la consolidación de habilidades fundamentales.
El psicólogo sostuvo que la inteligencia artificial puede hacer que un niño no complete determinados procesos mentales por sí mismo, debido a que su cerebro aún se encuentra en etapa de desarrollo y requiere fortalecer capacidades como el razonamiento, el análisis y la resolución de problemas.
«Las personas se deben adaptar a esta revolución tecnológica, pero primero deben formar sus capacidades y después implementarla», expresó García.
El experto concluyó que el desafío para los sistemas educativos no es impedir el uso de la inteligencia artificial, sino integrarla de manera responsable y progresiva, asegurando que los estudiantes desarrollen primero las competencias cognitivas necesarias antes de depender de estas herramientas tecnológicas.