Un equipo de investigadores de la Universidad del Atlántico, liderado por el profesor Nelson Rangel Buitrago, desarrolló una metodología que permite rastrear residuos plásticos hasta las empresas, marcas y productos que los originaron, un avance que podría fortalecer las estrategias de gestión ambiental y el estudio de la contaminación marina.
El trabajo fue publicado en la revista científica internacional Anthropocene y presenta la metodología denominada Clasificación Jerárquica de Residuos Plásticos Inspirada en la Taxonomía (THCPL, por sus siglas en inglés), la cual adapta principios de clasificación biológica para identificar el origen de los residuos plásticos encontrados en playas.
Según los investigadores, la herramienta permite ir más allá de cuantificar la basura marina, al ofrecer información sobre los patrones de producción y consumo asociados a los desechos.
«Durante décadas hemos contado y pesado la basura plástica, pero rara vez la hemos conectado con su origen industrial. Este sistema permite leer una playa como un registro de los patrones de consumo y producción, no solo como una acumulación de residuos», explicó Rangel Buitrago.
El Caribe colombiano aportó los resultados más representativos
La metodología fue validada en playas de Colombia, Panamá, Brasil, Marruecos, Italia y España, bajo un protocolo común de recolección y análisis.
El caso con mayor diversidad de resultados correspondió a una playa ubicada entre Galerazamba y Punta Astilleros, en el Caribe colombiano, donde los investigadores identificaron 118 productores, 181 marcas comerciales y 214 productos presentes entre los residuos analizados.
De acuerdo con el estudio, estos hallazgos evidencian la complejidad de los patrones de consumo y demuestran la capacidad del método para reconstruir la trazabilidad de los plásticos que llegan a los ecosistemas costeros.
Empresas identificadas con mayor frecuencia
Entre los residuos analizados, la investigación encontró con mayor frecuencia productos asociados a empresas de los sectores de alimentos y bebidas.
Los resultados muestran que Coca-Cola representó el 10,6 % de los productores identificados, seguida por Postobón S.A. (7,9 %), Bavaria – Anheuser-Busch InBev (7,5 %), Grupo Diana (7,5 %) y PepsiCo (6,4 %).
Los autores aclaran que la metodología no busca establecer responsabilidades legales sobre las compañías, sino generar información científica verificable que permita comprender mejor las dinámicas de producción, consumo y disposición de residuos.
Una herramienta para fortalecer la gestión ambiental
Los investigadores consideran que el sistema puede servir como apoyo para políticas de Responsabilidad Extendida del Productor, mecanismo mediante el cual las empresas asumen parte de la gestión de los residuos derivados de los productos que comercializan.
Además, la metodología facilita comparar diferentes regiones, monitorear cambios a lo largo del tiempo y aportar evidencia para la formulación de políticas públicas sin modificar los protocolos actuales de monitoreo ambiental.
El estudio recuerda que los plásticos representan entre el 80 % y el 85 % de la basura marina a nivel mundial y plantea que estos residuos pueden interpretarse como «tecnofósiles», es decir, vestigios materiales que reflejan los patrones de producción y consumo de la sociedad contemporánea.
Para los investigadores, este desarrollo científico ofrece una nueva forma de entender la contaminación costera, al convertir cada residuo plástico recuperado en una fuente de información útil para diseñar estrategias orientadas a reducir el impacto ambiental en playas y océanos.











