En la jornada de la tarde, familiares de seis «falsos positivos» se tomaron la Audiencia Pública de Verificación del Subcaso Costa Caribe del Caso 03, conocido como los «falsos positivos», en Valledupar.
Allí se declararon «víctimas del Estado» y se exigió reconocer que sus familiares, asesinados por el Ejército, «no perdieron la vida, les quitaron la vida», dijo Karen Castro, a quien le mataron a su hermano Carlos Alfredo. «Estamos enfermos de dolor», señaló.
Laura Vanessa Piña, la primera víctima en hablar, sostuvo que lo que se escuchó en la mañana fue a exmilitares tratando de justificar los hechos.
Les pidió que la miraran a los ojos y los invitó a que no se quedaran en los discursos.
Oseas Tomás Arias, un sargento retirado del Ejército, pero que también es víctima de los «falsos positivos», se propuso para «ser motivador de perdón».
Yesica Fernández Polo, otra afectada por esa práctica del Ejército de la época, reclamó, «atención mental para las víctimas» y Alexandra Chacín, hermana de otro «falso positivo» dijo sentir «un nudo en la garganta».
Esta última insistió en una de las frases que cada una de las víctimas repite con frecuencia «quién dio la orden».
«Ya está bueno que se tiren la pelotica», repitió en varias ocasiones al referirse que, entre escuadras del Ejército, batallones, brigadas y divisiones de la institución, no se establezca una orden superior, pues en el caso del Batallón La Popa, quien fuera su comandante, no aceptó los cargos.
Propuso tristemente que se les haga un nicho a más de 280 víctimas sepultadas en fosas comunes en el cementerio del Santo Eccehomo, en Valledupar.
Que sea «un sitio digno donde terminen de reposar», señaló como vocera de las víctimas.
Jorge Castro Avendaño












