El alcalde de Usiacurí, Julio Mario Calderón, manifestó su profunda preocupación por la crítica situación que enfrenta el municipio debido a las constantes fallas en la prestación del servicio de agua potable, advirtiendo que la problemática mantiene a la población “a un paso de un estallido social”.
El mandatario aseguró que, pese a las millonarias inversiones realizadas en años anteriores para mejorar el acueducto, el servicio continúa siendo deficiente. Recordó que en 2022 se ejecutó un contrato por cerca de 11 mil millones de pesos, incluyendo interventoría, para la optimización de las redes que abastecen al municipio.
Sin embargo, señaló que, cuatro años después, la comunidad sigue recibiendo agua por periodos irregulares, en algunos casos por solo media hora o una hora al día, mientras en sectores altos no se tiene certeza sobre los horarios de suministro.
Calderón indicó que la situación se agravó durante la pasada Semana Santa, cuando en plena temporada de turismo religioso y cultural varios comerciantes y visitantes se vieron afectados por la falta del servicio, incluso en el área certificada como destino turístico sostenible.
El alcalde fue enfático en afirmar que el mal servicio público “es una modalidad de violencia contra la población”, al tiempo que advirtió que esta crisis, sumada a la inseguridad y al aumento de tarifas de energía, está frenando el comercio, el turismo y el desarrollo económico del municipio.
El alcalde hizo un llamado a la Secretaría de Agua Potable del Atlántico y al gobernador del Atlántico para que se tomen las medidas necesarias que permitan mejorar el suministro de agua a la comunidad.











