A propósito del Día Mundial de la Educación Ambiental, Barranquilla fortalece su apuesta por una ciudad más verde y sostenible, con acciones que integran pedagogía, recuperación del espacio público y participación ciudadana. La estrategia busca consolidar una cultura de cuidado, conservación y corresponsabilidad en parques, zonas verdes y entornos urbanos.
El alcalde Alejandro Char ha impulsado proyectos enfocados en sostenibilidad ambiental y urbanismo verde, con énfasis en siembra de árboles, creación y mantenimiento de parques, y mejoramiento del espacio público. “Barranquilla viene haciendo grandes esfuerzos por avanzar en esa reconciliación con el medioambiente. Iniciamos una apuesta verde con la siembra de árboles en distintos barrios y, con los parques, además de espacios recreativos, generamos espacio verde de calidad para el disfrute de los vecinos”, señaló.
Una de las líneas estratégicas se desarrolla mediante acciones pedagógicas en distintos territorios, orientadas a fortalecer la conciencia ciudadana sobre el respeto por el entorno natural, el cuidado del arbolado urbano y la apropiación responsable de los espacios intervenidos, con miras a su preservación a largo plazo. Estas iniciativas acompañan los procesos de resiembra y mantenimiento, y se articulan a programas como Siembra+, que integra componentes técnicos, educativos y comunitarios.
Escenarios como la estación de Transmetro Joe Arroyo, los parques La Solución, Los Trupillos, Espejo, La Unión y La Pradera, el Malecón de Rebolo, la rotonda de la calle 98, el paso San Camilo, y las huertas urbanas de Lipaya, La Paz y Villas de San Pablo, se consolidan como espacios de aprendizaje ambiental, participación ciudadana y apropiación responsable del espacio público.
La recuperación de parques y zonas verdes no solo mejora el entorno urbano, sino que impacta la calidad de vida, fortalece el tejido social y promueve hábitos sostenibles desde el territorio.
Recuperación de puntos críticos
La administración distrital también ha reforzado el urbanismo táctico para transformar puntos críticos históricamente usados para la disposición inadecuada de residuos. Sectores como Bomberos, La Unión, Siape, La Floresta, Simón Bolívar y Los Andes evidencian cómo, a través de educación ambiental y trabajo comunitario, estos espacios se resignifican como entornos más limpios y seguros.
Las jornadas pedagógicas y el compromiso ciudadano han sido claves. “El mayor logro de ‘Barranquilla Limpia y Linda’ es que la educación ambiental sea práctica. Solo con las jornadas en puntos críticos hemos disminuido la huella de carbono al dejar de emitir 42,368 toneladas de CO₂ equivalentes anuales”, explicó Dina Luz Pardo, jefe de la Oficina de Servicios Públicos.
Carnaval sostenible
Durante el Carnaval de Barranquilla 2026, 290 recicladores de oficio pertenecientes a 19 asociaciones lideraron la iniciativa ‘Carnaval Sostenible’, promoviendo la correcta disposición de residuos en tiempo real. Con el apoyo de la Cámara de Comercio de Barranquilla y empresas como Litoplas, Polyrec, Cempre y Visión Circular de la ANDI, se recolectaron 1,3 toneladas de material aprovechable en el primer fin de semana de pre-Carnaval y más de 900 kilogramos en el segundo.
Educación ambiental desde el aula
La Secretaría de Educación Distrital impulsa la formación ambiental desde los primeros grados, con actividades lúdicas, lecturas y proyectos transversales que fortalecen el pensamiento crítico y el compromiso con el entorno. En las instituciones oficiales, los estudiantes lideran Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), articulados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que convierten el aprendizaje en acciones concretas.
Estas iniciativas trascienden el aula e impactan a familias y comunidades. Programas como ‘Barranquilla Limpia y Linda’ y ‘Mi colegio Limpio’ han mejorado entornos escolares con manejo adecuado de residuos, mientras que estrategias como Guardianes del Medio Ambiente y Comunidad ViBaq promueven la biodiversidad y la educación ambiental mediante experiencias vivenciales y actividades participativas.
Con estas acciones, Barranquilla avanza hacia un modelo de desarrollo sostenible donde la educación ambiental deja de ser discurso y se convierte en acción, transformación y futuro para la ciudad.