Barranquilla vivió una de las noches más memorables de su historia reciente con la coronación de los Reyes del Carnaval 2026, Michelle Char y Adolfo Maury, en el estadio Romelio Martínez, ante 18.000 espectadores que colmaron el escenario para celebrar la máxima fiesta cultural de la ciudad.
Bajo un espectáculo que combinó música, tradición y puesta en escena de alto formato, la capital del Atlántico revivió distintas épocas del Carnaval a través de un montaje que reunió a 700 bailarines distribuidos en cinco bloques temáticos, conectando sonidos, espacios emblemáticos y momentos que han marcado generaciones.
Un viaje musical por la memoria del Carnaval
La primera escena estuvo marcada por la salsa y los sonidos de los años 70. Una radio gigante ambientó el escenario mientras sonaban clásicos que evocaron la tradición sonora del Caribe. El Rey Momo, Adolfo Maury, apareció al ritmo de ‘El tumbaito’, de José Alberto ‘El Canario’, en medio de una coreografía que exaltó la herencia musical.
Temas como ‘Frutos del Carnaval’, de Cuco Valoy, y éxitos salseros que hicieron vibrar al público, dieron paso a una reina que se robó los aplausos con una ejecución sincronizada y una actitud que desató ovaciones.
De los 90 al nuevo milenio
El espectáculo avanzó hacia los años 90 con una escena que combinó balada y merengue. Michelle Char ingresó al escenario en una motocicleta Harley, ambientada con ‘Súbete a mi moto’, marcando uno de los momentos más comentados de la noche.
El merengue tomó fuerza con clásicos caribeños y la reina interpretó ‘A pedir su mano’, de Juan Luis Guerra, en una puesta que evocó la fiesta familiar y la nostalgia colectiva.
La transición hacia los años 2000 llegó con un bloque urbano que encendió el estadio. Con la escena titulada ‘Aquí suena’, el Romelio Martínez se llenó de euforia con clásicos del reguetón. Michelle Char apareció con una entrada imponente que reafirmó su liderazgo escénico ante un público entregado.
Adolfo Maury, guardián de la tradición
Uno de los momentos más simbólicos fue la coronación de Adolfo Maury como Rey Momo 2026, acompañado por integrantes de la danza Congo Grande de Barranquilla, agrupación que dirige.
El Rey Momo lució un vestuario de Congo dorado compuesto por seis piezas, con un tocado ceremonial intervenido con flores doradas y plateadas, millares y arandelas, en homenaje a la Danza del Congo y a su papel como custodio de la tradición.
La escena exaltó la responsabilidad de preservar la memoria popular y la esencia viva del Carnaval, una figura que representa la conexión entre pasado y presente.
El picó y la cultura verbenera
La recta final del espectáculo rindió tributo a la cultura verbenera y al picó, uno de los símbolos musicales más arraigados en los barrios de Barranquilla. Al ritmo de ‘Los trapitos al agua’, de Mr. Black, Michelle Char protagonizó un segmento cargado de energía y sabor caribeño.
La soberana también compartió escena con el grupo ‘Fuerza negra’, en el que se formó, reafirmando sus raíces en la tradición popular.
La coronación cerró con un despliegue de cumbia y comparsas que convirtieron el estadio en un remolino de colores y alegría, consolidando una noche que no solo marcó el inicio oficial del reinado 2026, sino que reafirmó al Carnaval de Barranquilla como patrimonio vivo, memoria colectiva y motor cultural de la ciudad.
