El folclor colombiano está de luto tras la muerte del maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, ocurrida este sábado a los 96 años, dejando un legado fundamental en la cumbia y la música tradicional del Caribe.
Nacido en 1930 en Patico, corregimiento de Talaigua Nuevo (Bolívar), ‘Ramayá’ se consolidó como el máximo exponente de la flauta de millo y uno de los grandes innovadores del género, al introducir instrumentos orquestales en la cumbia, ampliando sus sonoridades.
Un legado que marcó generaciones
A lo largo de su trayectoria, el maestro inmortalizó temas como ‘El ratón’, ‘La rebuscona’, ‘La clavada’, ‘Mico ojón pelúo’, ‘La estera’ y ‘El caballo Chovengo’, piezas que hoy hacen parte del repertorio esencial del Carnaval de Barranquilla.
Su carrera estuvo marcada por la influencia de su padre, Miguel Beltrán, y por su capacidad de llevar la música tradicional a escenarios nacionales e internacionales.
En reconocimiento a su trayectoria, fue Rey Momo del Carnaval de Barranquilla en 2002 y en 2023 recibió el Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura, que lo exaltó como una leyenda viva.
Reacciones y homenajes
La Secretaría de Cultura de Barranquilla lamentó su partida y lo recordó como el “rey de la flauta de millo”, mientras que el Carnaval de Barranquilla S.A.S. lo destacó como una de las figuras más representativas de la fiesta.
“Su legado seguirá vivo en el sonar de cada cumbia y en el corazón de esta fiesta”, expresó su director, Juan Ospino.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, también se pronunció: “Hoy despedimos con profundo dolor a un grande de nuestra cultura (…) su música seguirá resonando en el corazón del Atlántico”.
Asimismo, el Sirenato Departamental de la Cumbia, la Alcaldía de Soledad y el sistema Transmetro resaltaron su aporte a la identidad cultural del Caribe, recordando que una estación del sistema lleva su nombre.
Un símbolo de identidad cultural
Con más de 300 composiciones, Pedro ‘Ramayá’ Beltrán fue considerado el “Rey del Millo” o “rey del pito atravesado”, y un guardián de las tradiciones del Caribe colombiano.
Su música, que acompañó durante décadas al Carnaval de Barranquilla y a festivales en toda la región, se convirtió en símbolo de identidad y memoria colectiva.
Aunque su partida enluta al país, su obra seguirá vigente como referente obligado para entender la esencia de la cumbia y la cultura caribeña.











