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“La vigilancia es nuestra primera línea de defensa”: Jairo Méndez en el XI Simposio Colombiano de Virología

El Coliseo Los Fundadores de la Universidad del Norte fue escenario de la inauguración del XI Simposio Colombiano y VII Congreso Latinoamericano de Virología, donde Jairo Méndez Rico, asesor regional para Enfermedades Virales de la OPS, abrió el encuentro con una conferencia centrada en la reemergencia de la fiebre amarilla en el continente. El evento reunió a expertos nacionales y regionales para debatir durante tres días sobre epidemiología, salud pública, inmunología, vacunas y patógenos emergentes.

Factores que impulsan el resurgimiento

En su conferencia Fiebre Amarilla en las Américas: Emergencia y Respuesta Regional, Méndez explicó que el repunte de casos en países latinoamericanos responde a cambios ambientales, mayor adaptación de vectores selváticos y un creciente ingreso humano a zonas boscosas por deforestación, actividades agrícolas, construcción o turismo.
Estamos entrando cada vez más en áreas selváticas, donde el virus circula de forma natural. Esa exposición puede ser letal”, afirmó.

Vacunación: un reto persistente

Aunque la vacuna contra la fiebre amarilla es segura y eficaz, Méndez señaló que la producción limitada y la desconfianza en la inmunización dificultan su cobertura. Reiteró que viajar o vivir en áreas de riesgo sin estar vacunado “expone innecesariamente a la infección”, por lo que insistió en fortalecer la comunicación pública para aumentar la aceptación de la vacunación.

Vigilancia y respuesta: pilares de control

El asesor de la OPS destacó que los países enfrentan el desafío de utilizar de forma eficiente las dosis disponibles, priorizar a la población en riesgo y reforzar la vigilancia epidemiológica y entomológica. “Sin comunicación y sin confianza, los esfuerzos de control se debilitan”, subrayó.

El rol clave de la vigilancia genómica

Méndez resaltó que la vigilancia genómica, impulsada globalmente tras la pandemia, permite analizar la evolución viral, prever adaptaciones a vectores urbanos y estudiar casos posvacunales.
Advirtió que un eventual retorno de la fiebre amarilla urbana representaría un escenario de alto riesgo, por lo que esta herramienta resulta esencial para anticipar cambios y mejorar la respuesta regional.

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