El callejón La Libertad, ubicado en el tradicional barrio El Prado, fue entregado oficialmente a la ciudadanía como un nuevo corredor cultural y artístico, tras una intervención urbana que combinó arte, recuperación del espacio público y memoria histórica.
El acto fue encabezado por el alcalde Alejandro Char, quien destacó la transformación de un sector que anteriormente era oscuro y poco transitado, y que hoy se convierte en un punto de encuentro para residentes y visitantes.
A lo largo de 105 metros lineales, 11 artistas principales y cuatro colaboradores intervinieron el callejón con murales que retratan la identidad barranquillera, la arquitectura del viejo Prado, la vida cotidiana de antaño y símbolos culturales como el Carnaval de Barranquilla.
“Donde antes había una calle sola y oscura, hoy hay un espacio lleno de historias contadas a través del arte”, expresó el mandatario durante el recorrido, resaltando que la intervención ha cambiado la percepción de seguridad y uso del lugar.
Además de las obras artísticas, el proyecto incluyó la adecuación de la vía, mejoramiento de bordillos, pavimentación, recuperación de fachadas y siembra de árboles, lo que permitió una transformación integral del entorno urbano.

Un recorrido por la memoria y la identidad de El Prado
Entre los murales que hoy hacen parte del callejón se encuentran obras que evocan los patios interiores de las casonas tradicionales, escenas del entierro de Joselito Carnaval, homenajes a figuras como Esthercita Forero, y referencias a espacios domésticos que marcaron la vida familiar del sector.
Las pinturas invitan a la contemplación y a la apropiación del espacio, convirtiendo el callejón en un escenario para el encuentro ciudadano, la fotografía y el disfrute cultural.
Recuperación de espacios tradicionales
La intervención en el callejón La Libertad hace parte de una estrategia distrital para recuperar los callejones del barrio El Prado, sectores que en el pasado fueron claves para el desarrollo urbano de Barranquilla y que hoy buscan ser resignificados a través del arte urbano y la participación comunitaria.
Con este proyecto, el Distrito apunta no solo a embellecer el entorno, sino también a fortalecer el sentido de pertenencia, promover la apropiación del espacio público y consolidar a El Prado como un referente cultural y patrimonial de la ciudad.
