Colombia es un país de contrastes dolorosos: exportamos alegría, pero nuestras calles a veces apagan la vida de nuestros ídolos.
Hoy, en este #Replay, abro mi archivo de 2004 en Abu Dhabi con el gran Elson Becerra.
Nos reímos con él, nos mostró cómo se había ganado el cariño de los árabes y nos confesó con orgullo que había logrado sacar a su familia de la pobreza. Pero la vida es frágil. En 2006, la absurda violencia de nuestro país apagó su sonrisa en Cartagena.
La tragedia no terminó ahí. Con el paso de los años, se conoció que gran parte del dinero que ganó se esfumó y que su familia tuvo que enfrentar el olvido. Sin embargo, su legado sigue vivo: hoy, su hijo heredó su pasión por el fútbol y continúa honrando su memoria.
Al ver esta historia surge una reflexión inevitable:
¿Qué nos dice esto sobre el país que estamos construyendo y sobre el valor real que le estamos dando a la vida?