Un repudiable e incómodo episodio se registró durante el desfile de La Guacherna, cuando un asistente, al pedir una selfie, besó sin consentimiento a la reina del Carnaval de Barranquilla, Michelle Char Fernández. La soberana tuvo que agacharse y zafarse a la fuerza para rechazar la agresión. El hecho quedó grabado en video y aparece en uno de los clips del resumen del desfile que la reina publicó en su cuenta de TikTok.
Las reacciones no se hicieron esperar. En declaraciones entregadas a Emisora Atlántico, la Red de Mujeres del Atlántico rechazó de manera contundente lo ocurrido y lo calificó como abuso y acoso callejero. Ruth Pareja, vocera de la organización, expresó su solidaridad con la reina y advirtió sobre la gravedad del mensaje que deja el episodio.
“Es indignante ver ese video. Si esto le pasa a una joven que se supone cuenta con garantías y custodia, qué no les ocurrirá a otras mujeres, como las reinas populares que representan la alegría y la cultura de Barranquilla”, señaló Pareja.
La dirigente hizo un llamado a las autoridades para que el presunto agresor sea identificado y sancionado, y propuso medidas pedagógicas que contribuyan a erradicar la violencia basada en género. “Esto no puede naturalizarse. Se requieren mensajes contundentes y sanciones que eduquen sobre lo que es el acoso callejero y la violencia de género”, agregó.
Al rechazo se sumó Comunica Mujer, la Asociación de Mujeres Periodistas de Colombia, que a través de un comunicado expresó su “enérgico rechazo” y condena al beso sin consentimiento recibido por la reina del Carnaval. La organización advirtió que el hecho vulnera la dignidad, la integridad y los derechos fundamentales de las mujeres, y refleja una problemática estructural de violencia de género que no puede seguir siendo tolerada.
Comunica Mujer manifestó su solidaridad con Michelle Char Fernández y con todas las mujeres víctimas de violencia sexual, y enfatizó que “ninguna forma de abuso es justificable”, reiterando que el respeto y el consentimiento deben ser principios inquebrantables en espacios públicos y festivos.
El caso reabre el debate sobre la seguridad de las mujeres en eventos masivos y la necesidad de acciones efectivas para prevenir y sancionar el acoso, especialmente en celebraciones que exaltan la cultura y la alegría de la ciudad.











