El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, salió en defensa del aumento del 23,7 % del salario mínimo para 2026, anunciado por el presidente Gustavo Petro, al señalar que esta decisión tendrá un efecto positivo sobre el consumo, la producción y la generación de empleo en el país.
Durante una rueda de prensa, Sanguino explicó que mayores ingresos para los trabajadores se traducen en un mayor consumo de los hogares, lo que fortalece la demanda agregada y dinamiza la economía. “A mejores salarios o mayores ingresos, mayor consumo de los hogares, mayor producción de bienes y servicios y más y mejores empleos. Eso es lo que John Maynard Keynes denominó el multiplicador del consumo”, afirmó.
El salario mínimo para 2026 quedó fijado en dos millones de pesos, incluido el auxilio de transporte, y beneficiará a cerca de 2,3 millones de trabajadores, equivalentes al 10 % de los asalariados en Colombia.
Sanguino sostuvo además que, de ahora en adelante, el salario mínimo en el país deberá estar referenciado al concepto de salario vital, con el objetivo de reducir las brechas existentes entre los ingresos laborales y el costo real de vida. En ese sentido, explicó que el incremento supera el 23 % en el salario básico y alcanza el 24,5 % en el auxilio de transporte, en línea con mediciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Frente a las críticas que advierten un impacto negativo del aumento en la inflación —debido a que el salario mínimo sirve como referencia para aportes a la seguridad social, copagos en salud y otros costos—, el ministro fue enfático en señalar que no existe una relación directa entre inflación y aumento salarial.
“El factor salarial es solo uno dentro de los costos de producción y su impacto en los precios finales sería cercano al 0,6 %, lo que demuestra que es marginal frente al efecto expansivo que tiene el aumento de los ingresos de los trabajadores formales sobre la economía”, indicó.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, respaldó la medida y señaló que el crecimiento de los salarios reales busca fortalecer la capacidad de consumo de la población, pero dentro de una estrategia que permita mantener el crecimiento económico y controlar los efectos inflacionarios.
El incremento del salario mínimo fue definido de manera unilateral por el Gobierno, luego de que no se lograra un acuerdo en la mesa de concertación entre empresarios, sindicatos y el Ejecutivo.











