El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que no asistirá al Super Bowl de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), programado para el próximo 8 de febrero en el Levi’s Stadium, en el norte de California, debido a la lejanía del lugar.
En una entrevista publicada el sábado por el New York Post, Trump explicó que consideró la posibilidad de acudir al partido, pero descartó el viaje por considerarlo demasiado largo. “Si fuera un poco más corto, iría”, señaló.
Trump se convirtió en el primer presidente en funciones en asistir a un Super Bowl cuando acudió a la edición de 2025, celebrada en Nueva Orleans. Desde entonces, ha estado presente en otros eventos deportivos de alto perfil, como las 500 Millas de Daytona de NASCAR el año pasado y el campeonato nacional de fútbol americano universitario disputado esta semana, ambos realizados en Florida, a corta distancia del club Mar-a-Lago, en Palm Beach, donde suele pasar los fines de semana. También asistió en septiembre a la Ryder Cup de golf en Bethpage, Nueva York.
Durante la entrevista, el mandatario expresó su descontento por la elección del espectáculo musical del Super Bowl. Criticó duramente que el rapero puertorriqueño Bad Bunny sea el artista principal del show de medio tiempo y cuestionó la decisión de la NFL, calificándola de “absolutamente ridícula”. Sus seguidores también han lanzado críticas contra el músico.
Asimismo, el evento contará con una actuación previa al partido de la banda de punk rock Green Day, conocida por letras que cuestionan la agenda política del movimiento MAGA. Su vocalista, Billie Joe Armstrong, ha manifestado públicamente su apoyo a las protestas contra las políticas migratorias de la administración Trump.
Pese a estas críticas, el presidente aseguró que la presencia de Bad Bunny y Green Day no influyó en su decisión de no asistir al partido.
Ni la NFL ni los representantes de los artistas respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios.
El Super Bowl continúa siendo el evento deportivo más visto en Estados Unidos. La edición del año pasado registró un promedio cercano a los 130 millones de espectadores en el país y 62,5 millones a nivel internacional, de acuerdo con cifras de la liga.











