El dopaje sigue siendo esa sombra alargada que siempre amenaza con empañar el brillo del deporte. El informe anual de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) sobre los controles llevados a cabo en 2023, publicado estos días, arroja un total de 2.301 casos de dopaje. ¿Está triunfando la guerra contra el engaño químico, o tan sólo se araña la superficie de un problema que se reinventa año tras año?
El informe, que siempre se publica con dos años de retraso para poder incluir investigaciones que se alargan en el tiempo, establece que en 2023 se recogieron 272.000 muestras, todas ellas analizadas en laboratorios acreditados por la WADA. Detrás de estos números fríos late una realidad más cruda: el porcentaje de hallazgos analíticos adversos se situó en el 0,85%. Sustancias como los factores liberadores de hormona de crecimiento (GHRF) y los antagonistas de receptores de eritropoyetina (ERA) mostraron incrementos notables en detecciones, tanto en orina como en sangre. El dopaje evoluciona, buscando nuevas grietas en el sistema.
India, a la cabeza
India es el país que encabeza este sórdido ranking de positivos, con un total de 222 casos en sólo un año. La gran mayoría de estos hallazgos adversos se reparten entre el atletismo (63 casos), la halterofilia clásica (37) y la modalidad de pesas conocida como ‘powerlifting’ (33). En segunda posición, con 209 positivos, figura Rusia. A continuación aparecen, por este orden, Italia, Kenia y Francia. España no queda lejos de las primeras posiciones: se sitúa en el puesto 12º con un total de 31 casos. El ciclismo, con una decena de positivos, es el gran dominador entre los deportistas españoles, por delante del piragüismo, con tres casos de dopaje.
El Comité Olímpico Internacional (COI) ya advirtió el pasado verano a India del elevado número de casos positivos (había sido también el líder mundial en dopaje en 2022), especialmente si quiere seguir manteniendo sus opciones de albergar los Juegos de 2036. El Parlamento de India ha dado prioridad en los últimos meses a la aprobación de leyes que adapten las normas del país a lo que solicita la WADA. El nivel de dopaje es tan alto que en los pasados Juegos Nacionales Universitarios disputados este otoño, cuando se supo que habría controles se produjo una estampida de atletas antes de competir. En una de las pruebas, 400 metros lisos de categoría femenina, ¡sólo corrió una atleta!.









