La Confederación Africana de Fútbol (CAF) decidió desestimar el recurso presentado por Marruecos para retirarle a Senegal el título de campeón de la Copa de África de Naciones (CAN), aunque impuso severas sanciones disciplinarias tras los incidentes ocurridos en la final disputada el pasado 18 de enero en Rabat.
Según informó el organismo rector del fútbol africano, su Jurado Disciplinario rechazó la reclamación presentada por la Federación Real Marroquí de Fútbol (FRMF), que alegaba supuestas infracciones de los artículos 82 y 84 del Reglamento de la Copa Africana de Naciones por parte de la Federación Senegalesa de Fútbol (FSF).
No obstante, la CAF sí sancionó al seleccionador de Senegal, Pape Thiaw, con cinco partidos de suspensión y una multa de 100.000 dólares por incitar a sus jugadores a abandonar el terreno de juego después de que el árbitro señalara un penalti en contra en el tiempo añadido de la final. Además, los internacionales senegaleses Illiman Ndiaye e Ismaila Sarr fueron suspendidos por dos partidos cada uno por “comportamiento antideportivo hacia el árbitro”.
Las sanciones también alcanzaron a Marruecos. El lateral Achraf Hakimi fue castigado con dos partidos de suspensión, aunque uno de ellos quedó en suspenso durante un año, mientras que el delantero Ismael Sabari recibió una sanción de tres encuentros y una multa de 100.000 dólares.
En el plano institucional, la CAF impuso multas a ambas federaciones. La federación senegalesa deberá pagar un total de 615.000 dólares por “comportamiento inapropiado de sus aficionados”, “conducta antideportiva de los jugadores y del cuerpo técnico” y por faltas disciplinarias del equipo nacional.
Por su parte, la federación marroquí fue sancionada con un total de 315.000 dólares por el “comportamiento inapropiado de los recogepelotas”, tras un incidente en el que intentaron retirar la toalla al portero senegalés Édouard Mendy, por la invasión de la zona de revisión del VAR por parte de jugadores y cuerpo técnico, por “obstaculizar el trabajo del árbitro” y por el uso de láseres en las gradas durante el encuentro.
Con esta decisión, la CAF confirma a Senegal como campeón de la CAN y cierra definitivamente el capítulo disciplinario de una final marcada por la tensión y las protestas.











