En una sorpresiva sesión nocturna, el Congreso de la República del Perú destituyó de manera inmediata a la presidenta Dina Boluarte, en una decisión impulsada por los partidos de derecha que hasta ahora habían sostenido su Gobierno.
Con 122 votos a favor, el Parlamento aprobó la moción que declaró la «permanente incapacidad moral» de Boluarte, argumentando su falta de respuesta ante el avance del crimen organizado en el país.
Tras la votación, el presidente del Congreso, José Jerí, asumió de forma interina la jefatura del Estado, convirtiéndose en el séptimo mandatario peruano en apenas nueve años.
La salida de Boluarte pone fin a un mandato de dos años y diez meses, iniciado en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo, de quien era vicepresidenta. Durante su gestión, Boluarte mantuvo una frágil alianza con sectores conservadores del Congreso, la misma coalición que finalmente impulsó su destitución.
El nuevo presidente Jerí tendrá la tarea de conducir el país hasta las elecciones generales programadas para abril de 2026, en un contexto marcado por la inestabilidad política y la crisis institucional que ha caracterizado a Perú en los últimos años.
Boluarte deja el cargo como la presidenta más impopular de Latinoamérica, con una aprobación de apenas un 3 % según varias encuestas, debido a las más de 50 muertes durante la represión a las protestas que pedían nuevas elecciones tras la destitución y encarcelamiento de Castillo, así como numerosas investigaciones por presunta corrupción.













