El barrio Villa Adela, en Soledad, se ha convertido en escenario de múltiples asesinatos. En menos de ocho días se registraron cinco homicidios en cuatro ataques criminales, generando alarma y miedo entre la comunidad.
El primer homicidio ocurrió el 8 de diciembre, cuando Alan David Jaramillo Quiroz, de 21 años, fue asesinado mientras compraba estupefacientes. La víctima fue auxiliada y llevada al Hospital Universidad del Norte, donde falleció. Se conoció que estaba presuntamente vinculado al hurto y distribución de drogas.
El 9 de diciembre, un ataque a bala en un establecimiento de máquinas de azar dejó dos muertos, Arcadio Manuel Acosta Gutiérrez, de 36 años, y Wisman Rafael Mejía Vargas, de 38 años, alias “El Gorila”. Otro hombre resultó herido. La Policía indicó que el propietario del local estaba siendo extorsionado.
El 11 de diciembre, José Gregorio Jaraba Ortega, de 53 años, fue asesinado mientras dormía en la vía pública. Las autoridades señalaron que el hombre era presuntamente integrante de la banda “Los Costeños” y estaba vinculado a la venta de estupefacientes.
El 14 de diciembre, Ramón Emilio Lagarejo Mosquera, de 62 años, fue asesinado mientras jugaba dominó en la terraza de un establecimiento comercial. Investigaciones preliminares sugieren que el crimen estaría relacionado con una venganza contra su hijo, vinculado al expendio de drogas para otra banda del sector.
Se recordó que otro hijo de Lagarejo, identificado como Ramón Emilio Lagarejo Sánchez, fue asesinado previamente el 26 de julio en el mismo barrio.
Habitantes del sector manifestaron vivir con temor constante, evitando salir a la calle y no opinando públicamente sobre la violencia por miedo a represalias. Un líder social del barrio declaró que lo mejor es mantener prudencia sobre los casos y reconoció el aumento alarmante de los homicidios en la zona, que antes era tranquila.
La situación evidencia una escalada de violencia entre bandas criminales en Villa Adela, generando un clima de miedo e incertidumbre en la comunidad.









