El flagelo del robo de ganado en el sur del Atlántico sigue siendo un drama que afecta a los pequeños ganaderos de la zona y, a pesar del anuncio de más vigilancia y tecnología por parte de las autoridades, las bandas de abigeatos continúan actuando, generando millonarias pérdidas para este sector.
Esto quedó evidenciado cuando, en Campo de la Cruz, esta semana le pelaron dos novillas paridas al pequeño ganadero Onofre Marenco, quien afirmó que no es la primera vez que esto ocurre. “No hay explicaciones, no hay una respuesta de la policía”, se lamentó el denunciante.
El golpeado pequeño ganadero del sur del Atlántico reveló que la situación no es solo económica; el drama que se vive contiene otros componentes preocupantes, muchos más graves, como el tema sanitario. “Ya están pelando burros y caballos, cuya carne es vendida sin ningún tipo de control”, indicó.
“Las autoridades deben pellizcarse, porque del robo de ganado se puede pasar a una situación de salud de la comunidad”, añadió el ganadero, quien denunció que no hay un matadero o planta de sacrificio, y cualquiera puede vender carne sin que exista la regulación necesaria.












