La ola de violencia en Barranquilla cobró una nueva víctima la noche del sábado. Astrid Jiménez Arquez, de 47 años, fue asesinada a tiros mientras atendía su negocio de venta de fritos y picadas en el barrio Ciudadela 20 de Julio, en el sur de la ciudad.
El crimen ocurrió en un establecimiento conocido como ‘La Frutera del Gordo’, ubicado en la carrera 1E con calle 47, donde la mujer llevaba más de siete años trabajando y era ampliamente reconocida por los habitantes del sector.
De acuerdo con la información recopilada por las autoridades, un sicario que llegó a pie se acercó al puesto de comida y le disparó en dos ocasiones, impactándola en el pómulo derecho y en el lado izquierdo del pecho.
Tras cometer el ataque, el agresor huyó corriendo y abordó una motocicleta en la que lo esperaba un cómplice. La víctima falleció en el lugar debido a la gravedad de las heridas.
Investigan posible móvil extorsivo
Las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer el homicidio y manejan como una de las principales hipótesis un posible caso de extorsión.
Según la información conocida por los investigadores, Astrid Jiménez habría recibido el pasado viernes 26 de junio dos llamadas extorsivas provenientes de diferentes números telefónicos, en las que le exigían el pago de tres millones de pesos, presuntamente en nombre de la estructura criminal ‘Los Pepes’.
La Policía busca establecer si estas amenazas tienen relación directa con el asesinato y trabaja en la recolección de pruebas que permitan identificar a los responsables.
Consternación entre familiares y vecinos
El crimen ha generado profunda consternación entre los habitantes del barrio Ciudadela 20 de Julio, donde Astrid era reconocida como una mujer trabajadora y de trato amable con sus clientes.
Familiares y vecinos señalaron que la víctima dejó una hija y la describieron como una persona responsable y muy querida por la comunidad.
A través de redes sociales, numerosos usuarios expresaron mensajes de solidaridad y rechazo por el homicidio, mientras residentes del sector pidieron a la Policía Metropolitana de Barranquilla acelerar las investigaciones y capturar a los responsables.
Las autoridades continúan recopilando testimonios, revisando cámaras de seguridad y analizando las llamadas extorsivas para determinar si el asesinato está relacionado con el fenómeno de la extorsión que afecta a comerciantes de la ciudad.









