Después de décadas esperando una solución definitiva, el corregimiento de Aguada de Pablo, en el Atlántico, está a pocos pasos de contar por primera vez con alcantarillado sanitario en el 100 % de su territorio. El proyecto, que ya alcanza más del 95 % de ejecución, marca un antes y un después para cerca de 6.000 habitantes.
La obra contempla la construcción de más de 9 kilómetros de redes internas, una línea de impulsión superior a los 4 kilómetros, una estación de bombeo con respaldo eléctrico y un sistema de tratamiento de aguas residuales que incluye desinfección con tecnología ultravioleta (UV), poco común en zonas rurales del país.
Durante una reciente visita a la zona, el gobernador Eduardo Verano resaltó que el avance del proyecto refleja el momento en el que el saneamiento básico empieza a llegar a los corregimientos, después de que las cabeceras municipales alcanzaran altos niveles de cobertura.
“El verdadero impacto social se ve cuando estas obras llegan a los territorios rurales”, señaló el mandatario, al tiempo que destacó que Aguada de Pablo representa uno de los casos más avanzados del Plan Departamental de Agua.
El proyecto, cuya inversión ronda los $20.000 millones, no solo amplía la infraestructura existente, sino que incorpora equipos de bombeo, protecciones eléctricas y sistemas de respaldo que permitirán mantener el servicio incluso ante fallas de energía.
La secretaria de Agua Potable y Saneamiento Básico, Lady Johanna Ospina, explicó que la obra se encuentra en su fase final y solo resta completar el proceso de energización y pruebas técnicas para ponerla en funcionamiento.
“Estamos muy cerca de que Aguada de Pablo pase del cero al cien por ciento en cobertura. Además de mejorar la calidad de vida, este sistema evitará que las aguas residuales sigan llegando sin tratamiento al Embalse del Guájaro”, indicó.
Ospina subrayó que el proyecto cuenta con una planta de tratamiento con tecnología avanzada, algo poco habitual en corregimientos rurales, lo que permitirá que las aguas regresen al entorno en condiciones controladas y seguras.
En la comunidad, la expectativa es alta. Carlos Alberto Acuña Ruiz, presidente de la Junta de Acción Comunal del sector central del corregimiento, aseguró que el impacto será inmediato.
“Dejar de ver las aguas residuales corriendo por la arena va a cambiar todo: la salud, el ambiente y la tranquilidad de la gente. Sabemos que la obra está casi lista y esperamos que pronto todas las casas puedan conectarse”, expresó.
Con la entrada en operación del sistema, Aguada de Pablo dejará atrás problemas históricos asociados a insalubridad, malos olores y proliferación de mosquitos, dando paso a un esquema de saneamiento integral que transformará la vida diaria del corregimiento.









