Durante sesión plenaria, el Concejo de Barranquilla analizó los avances en la transformación del Tajamar Occidental y el entorno de Bocas de Ceniza, una apuesta estratégica que busca consolidar este sector como referente ecoturístico y social del Caribe. Los cabildantes destacaron la importancia de armonizar el desarrollo urbano con la protección ambiental en una de las zonas más emblemáticas de la ciudad.
En la jornada, la secretaria de Planeación, Diana Mantilla, y el secretario de Obras Públicas, Rafael Lafont, presentaron la hoja de ruta del proyecto, que articula la recuperación de la Ciénaga de Mallorquín, las playas de Puerto Mocho y el Tajamar Occidental, creando un corredor que conecta directamente con Bocas de Ceniza.
Mantilla indicó que el cronograma de trabajo se divide en dos etapas fundamentales: una primera fase enfocada en obras hidráulicas para garantizar el equilibrio entre el río Magdalena y la ciénaga, seguida por el desarrollo urbanístico del nodo turístico.
Por su parte, Lafont resaltó que ya se evidencian avances concretos, como la rehabilitación de 700 metros lineales en el tramo más crítico del sector. Estas intervenciones no solo fortalecen la estabilidad de la zona, sino que benefician directamente a más de 360 pescadores y sus familias, que dependen de este entorno para su sustento.
Añadieron que, como parte de las acciones complementarias, la Alcaldía de Barranquilla entregó 33 motocarros eléctricos a la asociación de transportadores locales, promoviendo un servicio más sostenible para los visitantes. Además, se proyecta una segunda fase que ampliará las obras hasta el sector conocido como ‘la Virgencita’, reafirmando el objetivo de posicionar a Bocas de Ceniza como un destino de talla internacional.












