En Sibarco, corregimiento del municipio de Baranoa, la cocina volvió a ser sinónimo de historia, encuentro e identidad durante una nueva edición del Festival del Guandú y el Bollo de Yuca, una celebración que convirtió al territorio en epicentro de los saberes campesinos y la tradición culinaria del Atlántico.
Desde el viernes 30 de enero hasta este lunes, el aroma del guandú y la yuca marcó la dinámica del corregimiento, mientras propios y visitantes recorrían los fogones donde las matronas ofrecían recetas heredadas y preparadas con técnicas transmitidas de generación en generación.
La oferta gastronómica incluyó sancocho tradicional de guandú con diversas proteínas, arroz de guandú, enyucados, tortas, dulces y bebidas artesanales, elaborados con ingredientes del territorio y fieles a las prácticas históricas de los hogares sibarqueros.
El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, destacó el festival como una expresión que protege los saberes tradicionales, fortalece la identidad cultural y dinamiza la economía rural. “El Festival del Guandú y el Bollo de Yuca representa el espíritu de nuestras comunidades: tradición, trabajo colectivo y orgullo por lo propio”, afirmó.
En esta edición participaron 112 matronas y hacedoras, consolidando un proceso comunitario que genera ingresos y visibiliza el papel de las mujeres en la preservación del patrimonio cultural. El alcalde de Baranoa, Edinson Palma, resaltó el poder de convocatoria del evento, que mantuvo alta afluencia incluso bajo la lluvia, con una dinámica comercial activa alrededor de la gastronomía tradicional.
Organizado por matronas y campesinos del corregimiento, con el acompañamiento de la Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Baranoa, el festival reafirmó que la tradición no depende del clima, sino del arraigo comunitario. Bajo la lluvia y entre ollas humeantes, Sibarco volvió a demostrar que cocina su historia y se consolida como una de las expresiones patrimoniales más representativas del Atlántico rural.











