La Guacherna 2026 volvió a ratificar que el Carnaval de Barranquilla es una fiesta donde la alegría, la tradición y la inclusión social caminan de la mano. En medio del multitudinario desfile, la Alcaldía de Barranquilla y la empresa Triple A realizaron un emotivo homenaje a la danza Son de Negro y destacaron el rol de 100 cuidadoras y cuidadores de personas con discapacidad, quienes fueron protagonistas de una apuesta social sin precedentes.
Hombres y mujeres que a diario dedican su vida al cuidado de sus familiares desfilaron y fueron ovacionados por el público, en el marco del programa distrital IncluyeTE+, una iniciativa liderada por el alcalde Alejandro Char que busca reconocer, dignificar y generar oportunidades reales para esta población.
“La verdadera Guacherna es la que se lleva en el corazón. Vivimos una noche mágica junto a nuestras madres cuidadoras, mujeres que pocas veces se dan la oportunidad de ser felices y que esta vez bailaron, saltaron y disfrutaron cada minuto”, expresó la gerente de Ciudad, Ana María Aljure, al destacar la emoción vivida durante el desfile.
Aljure también resaltó el comportamiento ciudadano y el respaldo del público: “Aquí está la gente feliz, portándose bien. Seguimos trabajando por una ciudad de paz, amor y seguridad, para disfrutar nuestro Carnaval”.
El programa IncluyeTE+, primer sistema distrital de cuidado integral, ha impactado de manera directa a miles de familias mediante la entrega de insumos para emprendimientos, capacitaciones, acceso a microcréditos y formación en oficios como cocina, fortaleciendo la autonomía económica de los cuidadores.
Desde la experiencia personal, Mónica Vega, madre cuidadora y participante del homenaje, aseguró que la Guacherna representó mucho más que una fiesta. “Me siento demasiado feliz de ser parte del Carnaval. Salir de mi rutina diaria y vivir este momento me llena el corazón; sé que lo que viene son bendiciones para todos”, afirmó.
De acuerdo con cifras oficiales, IncluyeTE+ ha registrado más de 29.000 atenciones a niños, niñas y adolescentes con discapacidad y a sus cuidadores, consolidando a Barranquilla como una ciudad que apuesta por una fiesta incluyente, humana y socialmente responsable, donde el Carnaval también es un espacio para el reconocimiento y la dignidad.










