Repelón, acorralado por la pobreza y la miseria, el domingo elige alcalde

En otra parte del mundo, Repelón sería un pueblo de prosperidad económica y muy buena calidad de vida por contar con el embalse de El Guájaro, que con sus 16.000 hectáreas de agua produciría suficientes pescados y mariscos para generar buenos ingresos familiares, y un distrito de riego para 4.200 hectáreas, donde sembrarían muchos cultivos.

Seguramente en esto pensó el ex presidente Carlos Lleras Restrepo cuando en 1964 ordenó al Instituto Colombiano de la Reforma Agraria, Incora, unir las ciénagas Limpia, El Guájaro, Ahuyamal, Cabildo, Playón de Hacha y La Celosa para embalsar sus aguas y conectarlas al Canal del Dique, beneficiando también a Sabanalarga y Manatí, y paralelamente aprobó la construcción del distrito agrícola con una estación de bombeo, un canal de captación de agua y los canales de riego superior e inferior, de 15 y 12 kilómetros respectivamente.

Todo eso está ahí para que en Repelón haya crecimiento y desarrollo económico, pero en pleno siglo XXI muchas cosas están aún por hacerse, debido a la acción depredadora de una clase política, encabezada por congresistas que sólo llegan en época electoral con sus mochilas llenas de plata a comprar votos y elegir alcaldes, y la omisión de una población que no ha exigido respeto ni buenos gobiernos.

Mientras la pobreza y la miseria acorralan este municipio, en El Guájaro cada día hay menos peces y, por manejos irregulares, de las 4.200 hectáreas para la agricultura hoy solo 800 están en producción, de acuerdo con datos de la Secretaría de Desarrollo de la Gobernación del Atlántico.

Fundado en 1860 por Hilario Berrío Melgarejo y erigido municipio por la Ley 17 del 11 de mayo de 1905, Repelón tiene 26.200 habitantes, de acuerdo con el Censo de 2018 del Departamento Nacional de Estadísticas, Dane.

Con un 86% de pobladores afrodescendientes, cuenta con 7.088 viviendas; 6.797 hogares, de los cuales el 21,4% está conformado por 4 personas; el 60% de sus pobladores tienen entre 15 y 59 años de edad; en un 80% hay redes de alcantarillado, pero no funcionan porque no están conectadas; apenas el 8,4% tiene servicio de internet y aunque la cobertura del servicio de agua es del 89,5%, según el Dane, y del 95%, de acuerdo con la Gobernación, ésta última dice que la continuidad del servicio es mínima: 7 horas diarias.

Mientras Repelón es acechado por políticos voraces que llegan detrás del exiguo presupuesto de un municipio de sexta categoría, como cuando un gato quiere devorar su presa, otros indicadores reflejan la pobreza que aflora en este pueblo de antiguo pescadores y agricultores, cuyos hijos, por la falta de oportunidades laborales producto de un campo arruinado y una pesca disminuida en un 80%, han tenido que marcharse a Barranquilla o Cartagena. Los hombres van a trabajar en el rebusque diario y de mototaxistas; las mujeres a ganarse la vida de domésticas o en almacenes.

La dramática realidad social repelonera se refleja en el cuarto lugar que esta población ocupa en el Atlántico en cuanto a Necesidades Básicas Insatisfechas, con un 29,07%, es decir 2,5 veces más que el indicador NBI del resto del Departamento, que es del 11,28%.

En cuanto a personas en miseria, Repelón también ocupa el poco honroso cuarto lugar en el Departamento, con el 8,75%.

La pobreza de la cabecera municipal es más acentuada en la zona rural, compuesta por los corregimientos Arroyo Negro, Cien Pesos, Rotinet, Villa Rosa, Las Tablas y El Porvenir o Las Compuertas y el caserío Pita, donde viven 8.592 de sus habitantes que ni siquiera tienen agua potable.

En sus 160 años repartidos entre la miseria y la pobreza, Repelón escogerá alcalde el domingo, en una elección atípica por la muerte del mandatario Eduardo Polo Mendoza.

Cinco candidatos, Francisco Javier Pérez Villa, avalado por la Alianza Democrática Afrocolombiana, ADA; José Ignacio Ujueta Cajiga, aspirante del Partido Alianza Social Independiente, ASI; Ángel Del Río Nájera, del Centro Democrático; Wilfrido García Muñoz, Partido Conservador, y Cecilia Solet Carrillo Sarmiento, por el Movimiento Alternativo Indígena y Social, Mais, participan en el enrarecido debate electoral, en el que, por denuncias que la única mujer candidata hizo contra el senador conservador Laureano Acuña, ha predominado la violencia verbal con las infaltables dosis de agravios, ofensas y vulgaridad, una especie de circo electoral para distraer y confundir a los electores.

Ojalá el domingo los repeloneros no sigan sufriendo, mayoritariamente, de las dolencias visuales que encontró el Dane: el Censo de 2018 arrojó que el 55,8% de la población reportó dificultad para ver bien. Por la dignidad de ellos y sus familias que abran bien los ojos y no vendan el voto por plata o materiales de construcción. Saben bien que quien compra votos llegará a robarse el presupuesto municipal. Repelón debe ser un escenario de prosperidad, no de pobreza y mucho menos de miseria.

Twitter: @JoseGranadosF

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