En 1994 viajé a Nueva York y me senté con Michael Levine, un legendario exagente encubierto de la DEA, quien me confesó frente a la cámara que toda esta guerra era una farsa diseñada para ocultar la insaciable demanda de drogas de sus propios ciudadanos. Mientras nosotros pusimos la sangre y las bombas, ellos ponían los dólares para consumir.
En este nuevo #Replay revelo los archivos de esta entrevista y les dejo esta pregunta sobre la mesa para que debatamos:
¿Por qué el colombiano que madruga a trabajar honradamente es quien tiene que cargar con el estigma y las requisas en los aeropuertos, mientras los ciudadanos de los países consumidores viajan por el mundo sin que nadie los señale?









