El optómetra e investigador Hernando Hernández asegura que el uso constante de pantallas en la vida cotidiana ha generado un impacto significativo en la salud visual de la población. Advierte sobre los efectos de la radiación emitida por dispositivos como celulares, computadores y televisores, cuyo uso se incrementó considerablemente después de la pandemia.
De acuerdo con el docente de Optometría en la Facultad de Medicina de la Universidad El Bosque, en Bogotá, aunque el ojo humano está preparado para filtrar ciertos tipos de radiación, existen longitudes de onda que pueden penetrar más profundamente y afectar estructuras como la conjuntiva, la córnea, el cristalino e incluso la retina. Por ello, resalta la importancia del uso de filtros, tratamientos especiales y lentes que permitan reducir el impacto de estas radiaciones, dejando pasar solo aquellas que resultan menos perjudiciales.
Asimismo, Hernández señala que el uso excesivo de pantallas, especialmente en horarios nocturnos, altera el ciclo natural del sueño. Precisa que la luz azul que emiten estos dispositivos envía señales al cerebro similares a las de la luz del día, lo que mantiene al organismo en estado de alerta.
Por lo anterior, explica que esta situación afecta principalmente a niños y jóvenes, quienes prolongan el uso de celulares durante la noche, generando alteraciones en su descanso y rendimiento diario.
El también ingeniero químico advierte sobre el aumento de problemas visuales en menores de edad asociados al uso constante de dispositivos electrónicos a corta distancia. Indica que cada vez es más frecuente que niños desde los 5 o 6 años requieran valoración optométrica debido a cambios en la visión relacionados con el crecimiento ocular y la falta de actividades al aire libre.
En este sentido, destaca la importancia de realizar controles visuales periódicos, al menos una vez al año o incluso cada seis meses en algunos casos, con el fin de garantizar una adecuada agudeza visual.
El ganador de Titanes Caracol 2018 en la categoría Tecnología y Conectividad especifica que, en la etapa de crecimiento, es normal que la fórmula visual cambie, porque el ojo se encuentra en un proceso de desarrollo conocido como emetropización.
Finalmente, enfatiza que el objetivo del uso de gafas no debe generar preocupación en los padres, sino garantizar que los niños logren una visión clara y de calidad. Por ello, recomienda el uso de filtros contra radiación electromagnética y ultravioleta, así como la adopción de hábitos saludables que permitan prevenir enfermedades oculares como cataratas, pterigio y otras afecciones en la retina









